Muchos juegos han salido en estos últimos tiempos clamando ser una revolución, algo increíble que nadie podría olvidar. Ahí tenemos el Crysis y a su lado, a este juego. Los recordamos, pero por lo mismo que recordamos el cine de Uwe Boll.
En Eurogamer escribieron una frase que bien podría ser el resumen de la mayoría de las críticas: “Es un juego de 6/10 en un motor de 9/10″. Ni más ni menos. Técnicamente es brillante. El uso del shadow mapping es fantástico, se aplica a todo el escenario y se utilizan distintas técnicas para aligerar el renderizado de los shadow maps. Los modelos usan normal mapping de forma bastante buena, especialmente en las ropas del protagonista, Altair. Todo se carga en streaming y las vistas que tenemos de las vastísimas ciudades son de caerse la baba.
Y por otro lado tenemos el juego. Una historia insulsa, con unos diálogos sosísimos, un jefe final extremádamente obvio (¿acaso conocemos a otro personaje en el juego?), y una mecánica aburrida. Para empezar, Altair puede escalar el solito prácticamente todo. Nosotros pulsamos el botón de “escalar” (realmente son dos botones), mantenemos presionado arriba, y ya está. El 90% de las veces, con eso basta.
El 10% restante nos plantea retos para subir ciertos edificios que no tienen agarres a simple vista. Evidentemente, son esos edificios los que provocan satisfacción al escalarlos. Llegar arriba y ver la panorámica no tiene precio.
Los combates se reducen a cubrirse y, cuando los enemigos comiencen la animación de atacar, pulsar el botón de ataque, que con casi total seguridad los matará de un solo golpe. Si no, siempre podemos recurrir a subir por una escalera e ir atacándo a los enemigos mientras suben de uno en uno. El juego no tiene mecánica en sí. Tenemos que hacer ciertas tareas que se reducen a escalar, pegar a alguien o simplemente escuchar una conversación. Una vez hecho N veces esas tareas, nos acercamos al malo, escuchamos lo que tiene que decir, lo matamos y tenemos que escapar, que no tiene mayor complicación.
Como muchos ya sabréis, la historia mayoritaria de Assasin’s Creed es como una meta-historia. Nosotros jugamos como el descendiente de Altair en el presente que, a través de su memoria (se supone que en el ADN queda algo “impreso”) nos permite jugar con el propio Altair. La meta-historia no tiene mucha chicha, básicamente se trata de que Altair va preguntándose porqué mata a esas personas mientras intenta averiguar quién es “el malo” realmente. La historia que transcurre en el presente tiene más interés, pues vamos viendo cómo un médico nos retiene presos mientras extrae nuestros recuerdos poco a poco.
Lo malo es que esa historia no evoluciona nada hasta el final, en el que de repente nos dejan con un cliff-hanger en los morros. Efectivamente, hemos jugado a un juego que no tiene apenas evolución y encima intentan engancharnos con un “Continuará”. Tiene narices. Imagináos si en el Mario llegásemos al final, nos dijeran que la princesa está en otro castillo y saltasen los títulos de crédito.
El principal problema que tiene el juego, en mi opinión, son un exceso de diálogos inservibles, y una falta de mecánica de juego. Los controles son excepcionales, y la tecnología también. Pero el juego no parece más que una demo tecnológica. Algo que no pasa del “meca, cómo mola” inicial, y pretende retenernos varias horas con eso.
Dicen que para la secuela se están dando más tiempo. Ojalá sea así, a fin de cuentas, la tecnología ya la tienen, solo necesitan encontrar a alguien creativo que les ayude a dar forma a la jugabilidad. Pero parece que esto último es está costando.
Puntuación: 2/5



Guau. Qué primera hora tiene este juego. La primera hora es bestial, da miedo y tiene unos graficazos impresionantes. Detrás hay otras 7 horas que podrían resumirse en “meh”. El problema de este juego es que busca convertirse en algo a toda costa, en lugar de ganárselo a pulso como suele ser lo habitual. Veamos a ver si puedo acordarme de todo:
¿Qué pinta Square-Enix en el desarrollo de una actualización del primer matamarcianos conocido? Pues no tengo ni idea, pero sí sé que es un magnífico juego que salió a la vez que Arkanoid DS y, al contrario que este, triunfó en la crítica. Y ya os digo yo que en el público también triunfa.
Había mucha expectación con el que se prevé que sea el último Castlevania para Nintendo DS y, al menos a mí no me ha defraudado. Es cierto que no es perfecto, y tiene muchas cosas a mejorar, pero al menos han intentado hacer algo distinto y no les ha salido mal.