Esta estupenda aventura me ha tenido enganchado varios días hasta llegar a su fin. Sus creadores prefieren llamarla película interactiva, aunque es mucho más interactiva que otros juegos de ese género, pero desde luego que es una experiencia cinematográfica sin lugar a dudas.

El equipo de desarrollo de esta pequeña joya ha sido Quantic Dream, creadores de otro juego de similares pretensiones aunque de muchísima más longitud: Omikron/The nomad soul. Este juego era impresionante, recreando 4 ciudades enormes con sus pubs, hospicios, oficinas para trabajar, etc y todo ello funcionando en un PII 266 (creo recordar). El juego fué muy bien recibido por la crítica, pero el público no le favoreció igualmente. Quizás era un juego demasiado alternativo para conseguir muchas ventas (David Bowie se implicó mucho en el proyecto). Aún así ya dejaba entrever lo que pretendía hacer este estudio: hacer que los gráficos no fueran buenos solo por su carga poligonal, si no cuidar muchísimo el diseño artístico.

En Fahrenheit todo transcurre como una película. La acción comienza con un tutorial en el que manejaremos un muñeco ‘dummy’ para acostumbrarnos al sistema de juego. Posteriormente comenzará la acción real (dividida en escenas) en el que podremos elegir con quién queremos jugar.

La historia nos sitúa como un hombre que acaba de asesinar a una persona en el baño de un café, pero parece que alguien o algo nos ha obligado a hacerlo. El protagonista está asustado pero quiere averiguar qué es lo que le ha pasado para evitar que la policía lo culpe. Nosotros manejaremos a muchos de los personajes de la aventura. A modo de curiosidad diré que manejas tanto al asesino como a los policías, por lo que las pistas que dejes con uno, las deberán encontrar los otros, resultando un tira y afloja muy entretenido.

El juego tiene un diseño visual impresionante, haciendo uso de varias cámaras simultáneas similar a la serie 24 que es algo novedoso en el campo de los videojuegos. Además intenta recrear diversos efectos gráficos como hacer el negativo de la imágen, desenfoque de movimiento y glow en objetos sin utilizar en absoluto pixel shaders. Ésto es algo muy loable y permite ver que hay muchos efectos que pueden hacerse sin verse obligado a usar shaders, algo que muchos desarrolladores se han impuesto dejando atrás a numerosos usuarios que podrían ejecutar sus juegos si no forzasen a tener tarjetas gráficas con shaders.

Aunque el juego es una aventura, nunca se recogen objetos como tal, no hay un inventario. De hecho, es muy difícil quedarse atascado y aún así, el juego dura un par de días resultando interesante hasta el final. Principalmente solo hay que usar objetos, entablar conversaciones y explorar escenarios (aunque no suelen ser demasiado grandes).

Gran parte de los eventos están limitados en el tiempo, para meter prisa al jugador, de forma que tendremos que tomar elecciones muy rápido. Varias de estas opciones harán que veamos solo la acción de una manera, con lo que tendremos que jugarlo otra vez y elegir la otra opción para conocer otro trocito de la historia, disparando enormemente la rejugabilidad. También se han incluido secuencias de acción similares a las de Shenmue o Dragon’s Lair, que en determinados puntos de la aventura se hacen algo largas (aunque nunca llegan a ser demasiado complicadas).

La historia tiene una progresión muy interesante, cuyo único denominador común es el frío que cubre la ciudad durante todo el juego, y que supongo que de nombre al juego en Europa. Al final tiene demasiada inspiración en Matrix, perdiendo bastante originalidad. Aún así, tiene tantos momentos buenos que hace que le perdonemos ese final tan apresurado.

En EEUU el juego se llama Indigo Prophecy lo que, en mi opinión, revela algo que no debería hacer. El cambio de nombre quizás sirve para advertir que no se trata del del mismo juego del todo, pues se han eliminado determinadas escenas (como por ejemplo las de sexo explícito, sí, habéis oído bien) para obtener una menor calificación de edad.

Aparte de los gráficos estupendos, el juego hace gala de una banda sonora de impresión que, aparte de temas licenciados de grupos como Theory of a Deadman, incluye un inspirador ’score’ de Angelo Badalamenti. Los doblajes al español no estan mal pero, como siempre, están faltos de sentimiento y no llegan a convencer.

Sin duda alguna es un soplo de aire fresco para el ¿género?, aunque mezcla tantos que resulta difícil etiquetarlo. Estupendos gráficos y sonido, además de un modo de juego innovador y divertido, hacen de este un juego casi imprescindible. Recordad que es un juego pausado, de diálogos y suspense, así que los que busquen acción sin límites quedan avisados. De cualquier forma, es difícil que no te guste este juego, palabra.

Ah, se me olvidaba. El juego incluye un sistema de puntos que permite desbloquear secuencias y ‘como se hizo’ muy divertidos. ¡Acabaros el juego para verlos todos!