Tras varios juegos ’serios’ necesitaba uno de caracter más infantil, así que decidí terminarme este. Es un juego que evidentemente sigue las andanzas de la película, aunque no explica realmente nada de la misma y se limita a ser una sucesión de niveles con determinados puzzles sencillos que resolver.
El juego es el típico plaltaformas en el que saltas sobre los enemigos y recoges items (nueces, principalmente). Hay bastante variedad de movimientos y se utilizan pocas teclas para jugar (algo fundamental). Los escenarios comienzan en zonas nevadas, pero cuando ya está uno hasta el cogote de tanto copo de nieve, añaden zonas volcánicas, lodazales y, al final, verdes praderas.

Gráficamente tiene un estilo visual muy marcado por el cual, sin la necesidad de usar demasiados polígonos, se mantienen unos gráficos muy atractivos. No tiene ningún efecto espectacular, aunque sí hay pequeños detalles como la cola de la ardirata, que está diseñada de una forma que parece muy peluda y mullida. De hecho, la ardirata es el personaje central del juego (cosa que le hace subir muchos enteros, en mi opinión).
El juego no es nada difícil, salvo algunas fases muy cortas, por lo que se puede terminar en unas pocas horas (yo le calculo unas 6 o 7, y eso la primera vez que se juega). A los más pequeños de la casa puede que les dure algo más. Incluye varios minijuegos que permiten descansar de los niveles de plataformas, y algunos se basan en juegos clásicos como el ‘escondite inglés’ con el tigre Diego.

Al final, el juego termina, pero uno no tiene esa sensación. Cumple como divertimento momentáneo pero no da mucho más. Al menos, juzgandolo como pasatiempo es muy entretenido. Dadle una oportunidad si queréis relajaros un rato, pues es fácil jugar de poco en poco y retomar las partidas.



