Hace un par de días que ha fallecido mi abuela materna. No es que me haya afectado mucho, porque prácticamente ha vivido hasta los 87 años como una rosa, con mucha movilidad y fuerzas para lo que sea. Pero los últimos 3 han sido una caída libre para ella. No es que haya tenido una relación estupenda con mis abuelos porque no los visitaba muy a menudo. No sentí nada especial mientras cargaba con el ataud al interior de la iglesia junto con mi primo Sergio.

Todavía no he ido a su casa, pero es un piso enorme (de hecho, son dos pisos unidos) y debe resultar extraño andar por ese piso y que no haya nadie. Son esos pequeños detalles los que hacen que haya algo distinto. Ahora solo me queda mi abuela paterna, porque mis dos abuelos murieron hace tiempo, y no creo que vaya a durar mucho más pues ronda los 90. Cuando ella muera no tendré ningún abuelo vivo. Habrá que aprovechar el tiempo, que parece que avanza para todos.