Comenzaba el día 25 y yo me levantaba algo excéptico acerca de lo que iba a pasar. Habían convocado una manifestación en Sevilla a las 12 para apoyar la causa de Ingenieros de primera. Mi causa (y la de muchos otros). En otras facultades se había seguido el ejemplo y se habían convocado varias concentraciones (que no manifestaciones) para probar una vez más la capacidad numérica que se nos supone.

El diluvio universal


Ántes de entrar en clase de Inteligencia Artificial estuvimos hablando acerca de cómo resultaría todo esto. No sé cómo andará el tema en otros puntos de España pero, aquí en Gijón la gente tiene bastante desgana a involucrarse en este tipo de actos. Lo pudimos comprobar en charlas anteriores que, a pesar de estar bien organizadas, no tuvieron la cantidad de público que merecían.

Y daban buen tiempo para hoy…


Nosotros augurábamos no más de 20 personas tirando MUY por lo alto. Estaba a punto de terminar la primera hora de clase, cuando mi compañero José alzó la mano para comentar lo de la concentración al profesor, para que no se extrañase si faltaba gente a la segunda hora. Muy comprensivo, aceleró la clase (utilizando los minutos del descanso) para poder darnos lo que tenía preparado para la siguiente hora ántes de que nos marcháramos. Fué algo muy loable por su parte, teniendo en cuenta que eran ejercicios importantes.

Autobús nº18: bloqueado


Después nos íbamos acercando por el larguísimo pasillo que componen los edificios departamentales, mientras veíamos mucha gente que iba en dirección opuesta a nosotros. Ya nos temíamos lo peor, ni siquiera los nuestros nos apoyaban. No es la primera vez que compañeros de carrera se burlan acerca de Ingenieros de primera. Casi nadie se lo toman en serio.

Para muchos era su “primera vez”


El caso es que al llegar nos llevamos una grata sorpresa. Había gente. Bastante gente, teniendo en cuenta la escasa participación habitual, parecía que las cosas iban cambiando. Tras ver a varios compañeros de clase y de prácticas allí, también nos percatamos de algunos profesores que estaban entre la multitud. Yo pude ver claramente a Melendi y a Aquilino, dos de las personas más involucradas en el tema. Aunque seguro que había más gente representativa allí, simplemente no les alcancé a ver, o no les conocí (mea culpa).

De procesión a la rotonda


Tras leer el manifiesto, todos nos quedamos allí mirándonos sin saber muy bien qué hacer. No había nadie que hubiese tomado el mando. Un par de personas bloquearon la rotonda con sus coches, lo que hizo amontonarse un par de autobuses que comenzaron a pitar. Al ver ésta imágen todos nos dirigimos instintivamente a taponar la rotonda, viendo que podíamos hacer que se nos escuchase por una vez. Allí nos mantuvimos de pié durante toda la hora que estaba prevista, a pesar de las bajas temperaturas (yo diría que unos 5º) y el molesto granizo.

Así, sí


Varios autobuses tuvieron que dar la vuelta al son de “Informática solución”.

Ya es la segunda vez en la carrera que oigo ese cántico (la primera fué estudiando la técnica en la EUITIO hace ya unos años). La gente estaba sorprendida porque por primera vez parecía que nosotros podíamos hacer cosas. Sin casi proponernoslo habíamos detenido el tráfico en una hora.

Saltándose el bloqueo (y cargándose las defensas)


Al cabo de ese tiempo, se disolvió la concentración con un buen sabor de boca. Si pudimos hacer eso en un par de días y sin demasiada organización, muchas más cosas podrían conseguirse mediante un evento en todo el país. Fuimos muchos, pero pudimos ser más. Y seremos más.

Podéis ver las fotos algo más grandes en mi álbum.

EDITO: Podéis ver más fotos (y a más calidad) que hizo un amigo mío en su cuenta en flickr.