Ya que House ya no es lo que era en la 3ª temporada (o al menos, no tanto), voy a escribir unos consejillos para echarle narices a algo tan especial como dirigir a un grupo de personas en un trabajo. Son reflexiones que se basan en el sentido común y que para mí son evidentes, pero parece que no todo el mundo lo tiene claro. Si queréis discutirlas, yo encantado, si queréis ampliarlas, mejor que mejor.

1 - La gente nunca se ofrece voluntaria

Si preguntas “¿quién va a hacer esta cosa?” automáticamente todos mirarán hacia otro lado intentando evitar que les elijas. Yo también lo hago, no creáis. Nadie va a hacer nada a no ser que esté con la soga al cuello. La mejor forma de solventar este problema, creo yo, es no preguntar sobre quién está libre, sino sobre quién ha hecho algo parecido anteriormente. Se puede engañar diciendo que es para consultar una duda, pero en cuanto salga alguien lo mejor es preguntarle cuando necesitó ese conocimiento y asignarle la tarea. Si aún así nadie se decide, yo elegiría según el trabajo de cada uno o sus aficiones. Nunca decir ¿quién quiere hacer esta parte?.

2 - La gente nunca hace nada

Todos hemos sufrido el síndrome del día ántes (tm). Ya sabéis, no nos entra prisa hasta que solo queda un día para el plazo. Así que la mejor manera de forzar a la gente es crear muchos plazos intermedios e ir obligando a hacer pequeñas entregas, incluso si son de pocas hojas. Y algo fundamental es echar un vistazo a lo que han realizado y decirles tanto si está bien como si está mal. Si la gente ve que te preocupas intentarán mejorar (salvo si son unos cabrones sin compasión).

3 - Hay que fomentar la comunicación

En 3 palabras: DAR LA BRASA. La gente no sabe si le sentará bien a alguien hacer un comentario o no. En ese caso, lo mejor es que actuar como medio de comunicación o iniciar un pequeño debate sobre el tema, intentando ser razonable para que ninguna de las partes se enfade. Eso de mandar un mail asignando tareas y esperar varias semanas sin insistir no vale de nada. Los correos electrónicos son algo efímero y hay que insistir en el envío de los mismos para que se vea movimiento en el equipo.

4 - El resultado será una mierda

Y no hay vuelta de hoja. Siempre se puede hacer peor, así que solo hay que intentar hacerlo lo mejor que se pueda. Como dijo Mike (#7 de Slipknot): “cualquier objetivo que no sea la perfección, es un obstáculo”.

5 - Hay que darse cuenta de los errores cuanto ántes

Ántes de que sea tarde, diría yo. Como generalmente se trata con compañeros, cuesta mucho decirles directamente los errores que cometieron. Por eso el jefe tiene que ser un poco “el malo” y encargarse de estos menesteres. Para compensar, hay que intentar decir cuando están bien las cosas y si alguien hizo algo tan bueno que los demás deberían incorporarlo en sus partes respectivas.

Y encima yo nunca he sido jefe de equipo: ¡qué fácil es criticar! (y divertido)