Cuando cambié el portátil viejo por uno nuevo hace más de un año, me volvió a entrar el gusanillo de los juegos. Últimamente había estado vetado gracias a los shaders, que empezaban a ser obligatorios en todos los juegos, y eso era algo que mi querida ATI M6 de 32Mb no podía soportar.
Así que nada más cambiarlo comencé a conseguir por todos los medios posibles un montón de juegos que me funcionasen, para ,los tiempos de vacas flacas. La cosa es que poco a poco he ido terminando la mayoría, aunque todavía me quedan una buena cosecha, y a dios doy gracias, debido a la actual sequía de juegos decentes para PC.
Uno de ellos fue este Rainbow Six. Había leído buenas críticas y en todas ponían que era un juego más orientado a la acción que los anteriores. Ésto es algo imprescindible para mí, pues no soy un experto tirador que digamos, lo mío es andar brincando de aquí para allá a-la Quake 3. Por lo menos las revistas no se equivocaron, esta vez, y el juego puede ser terminado en dificultad normal sin problemas por alguien como yo, que jugar al Far Cry me da urticaria.
El juego utiliza el motor del Unreal 2, con evidentes mejoras (como la adición de shaders) aunque se nota que el código original sigue por ahí. En especial por el sombreado de los escenarios y el uso del motor físico Karma (esos ragdolls son inconfundibles). En general el juego está bien y es divertido, a pesar de que estos juegos no suelen ser divertidos. Evidentemente, aquí también se sigue la máxima de otros Rainbow Six: operaciones anti-terroristas contra terroristas islámicos (generalmente), matando una y otra vez a los mismos modelos en escenarios bastante sosos.
Empecemos por lo malo. Los escenarios no son nada interactivos. Esto es algo bastante habitual en los shooters, y que se echa de menos cuando uno recuerda los tiempos del Duke Nukem o del reciente Deus Ex 2. Lo único interactivo son cosas rompibles en plan botellas o armarios con vajilla. Al principio hace gracia cuando tiras una botella y esta cae con toda su esplendorosa física. Pero solo hace gracia las primeras 5 veces.
Ahora toca hablar un poco de la cuadrilla de individuos que te toca vigilar. Porque realmente es como llevar agentes de parvulario. La mayor parte del juego la harás tú solito a lo rambo mientras ellos solo se limitan a cubrirte desde la distancia. Y pobre de tí como les ordenes despejar una habitación, porque lo más probable es que todos acaben haciendo una visita al doctor House.
Ahora empecemos por lo bueno: Los gráficos aunque tienen su tiempo, están bastante bien y utilizan efectos bien integrados. Generalmente no notaremos ese toque de cantazo que generan los shaders puestos sin ton ni son. A resaltar 3 shaders en concreto: el HDR, que me decepcionó porque apenas se nota (deberían haberlo exagerado más), la visión nocturna (que simplemente funciona) y la visión de detección de movimiento. Ésta última se merece algunas líneas de más. Al activarla, la pantalla se va llenando con unos píxeles azules progresivamente. Cuando termina, casi no vemos nada, salvo los objetos que se mueven a unos metros (aunque se ven pixelados, a posta).
Esto viene muy bien cuando tenemos que abrir una puerta de una habitación plagada de enemigos. Aunque como todo en esta vida, tiene unas baterías que se gastan cuando lo usas. Aún así es un añadido que se agradece mucho. También están bien resueltos las armas en primera persona, ya que podemos ponernos en la mirilla de las armas para aumentar la precisión. Generalmente esto se consigue con dos sprites desenfocados que dan muy buena sensación, en especial al moverte.
El sonido no está mal. La música está compuesta por la compañía que fundó Raymond Herrera (batería de Fear Factory y adicto a los videojuegos). En general se notan mucho sus raíces, aunque solo en el menú, en el juego la música es más clásica respecto al estilo de juego (principalmente, secciones de cuerda orquestada). El sonido es como se espera, ni más ni menos. Y por último las voces de los personajes, que resultan tan anodinas como la mayoría de traducciones al español de videojuegos. En especial, da verguenza ajena cuando los terroristas islámicos sueltan perlas con un acento que ya quisiera Apu de Los Simpson. Cosas como “nos superan en niúmero”.
Para terminar, decir que la jugabilidad está muy ajustada, y aunque es fácil que nos maten, el juego no se detiene demasiadas veces y la experiencia es emocionante, aunque corta. Pero a eso ya estamos acostumbrados últimamente. Por lo demás, los escenarios son suficientemente grandes y variados (suficientemente quiere decir que están bien, no que sean muy grandes).
Lo bueno
Gráficos decentes y con buen hacer
Posibilidad de preparar tu inventario y el de tu equipo
No hay grandes novedades
Poca variedad de enemigos
Veredicto


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- 1 de Agosto de 2010 a las 4:27 am
Aldo dice:
Jajajaja “un bodrio”. Bastante contundente.
El Vegas es bastante más dinámico (aunque la historia… bueno, ya sabemos a qué atenernos). Por cierto, eso de que la jugabilidad casi no varía es falso. Lockdown es precisamente una (triste) prueba de ello. En el Vegas como que hicieron una mezcla que resulta divertida –esta vez el control es excelente.
Dale una oportunidad, está entretenido.
Miguel Herrero dice:
La verdad es que todo el mundo lo pone sorprendentemente bien, así que intentaré jugarlo.
Miguel Herrero dice:
MIERDA. No puedo jugarlo. ¿A quién en su sano juicio se le ocurre sacar un juego SOLO para tarjetas con soporte de Shader Model 3.0? La mayoría de las que lo soportan ni siquiera rinden mejor que mi tarjeta. De hecho, la XBox 360 usa una versión modificada de SM 2.0. Maldita injusticia.
Julián dice:
A mí no me gusto … ¿qué quieren que le diga?
Es muy fácil ganar las misiones y no hay muchos enemigos.
Me decepcionó con respecto al primer juego y al Rogue Spear.
Miguel Herrero dice:
Yo es que no soporto los tostones de Tom Clancy, y el rollo ese de sigilo. No tengo paciencia, qué le vamos a hacer
Por eso me gustó éste, porque se puede ir a saco sin preocupaciones.

