Ayer instalé la nueva suite ofimática de Microsoft (Office 2007) y me dio por aprovechar para poner el IE7 como mi navegador primario durante unos días. Para ver qué tal iba todo, sin echarle en cara que nada más arrancarlo ocupa 60 megas. Aunque al menos no tiene los repentinos aumentos de consumo del Firefox.

El caso es que terminé entrando en este blog. Y menudo caos, oiga. Las CSS se vuelven locas con el IE7 y hay enlaces que se suben unos encima de otros, y el “calor” primaveral poco tiene que ver. En algunas páginas ni siquiera llega a entrar.
En los próximos días intentaré encontrar una plantilla más ?usable?, lo que habitualmente implica más ?feo? aunque haré todo lo posible por mantener un mínimo sentido del gusto. Lo que no me gustaría tener que hacer es cambiar de software del blog. Porque estoy muy cómodo con éste, al no necesitar base de datos externa. Intentaré solucionarlo pronto y siento haber ignorado a los usuarios del IE7 durante tanto tiempo (quejaros más, leñe). Hay que tenerlos en cuenta, que ya casi superan el número de usuarios de Firefox 2. Y puede que algún día (Dios lo quiera) sustituya a esa multitud aplastante que aún sigue utilizando la antigualla que es el IE6.