Lo mejor será comenzar la historia como todas las grandes historias: por el principio. Íbamos los tres en un coche (no recuerdo si era mi padre el que nos llevaba o quién) con dirección a Oviedo. Ya habíamos hablado por teléfono con la dueña de la pensión y conocíamos el sitio por la hija de una amiga de la madre de… ya sabéis. Por lo visto era muy buena estudiante, así que nuestros padres debieron pensar que si íbamos allí, quizá nosotros también estudiaramos
Nada más llegar, nos topamos con un portal bastante pequeño y unas escaleras que más valía tomárselas en serio. Era un 3º sin ascensor, aunque yo diría que era un 3′5º porque había un pequeño descansillo ántes del primero (sin ser un entresuelo). Nos abrió la puerta La Patrona de la pensión:
“Hola”
“Buenas”
“¿Éstos son los chicos?”
Todo con una sonrisa en la boca. La casa no estaba mal, no era el Louvre, pero las habitaciones eran bastante amplias. La primera sorpresa fue que ella tenía toda la planta, así que alquilaba habitaciones en los dos pisos. Forzosamente, teníamos que estar separados, porque no había sitio para los 3 en uno de los dos pisos. Nosotros supusimos que podríamos pasar de uno a otro piso sin problema, al fin y al cabo, solo había que cruzar un par de puertas ¿no?
Tras la típica conversación estúpida sobre lo que íbamos a estudiar, lo bien que nos portábamos y el buen trato que nos darían allí, pasó a enseñarnos un poco más las instalaciones.
Aquí habría que recalcar lo insistente que fue al describirnos lo calentita que era la calefacción y que cada habitación tenía un radiador. Esas palabras resonarían en nuestra cabeza unos meses después, cuando vimos claramente LA VERDAD. Porque los primeros meses, estábamos ciegos ante la evidente situación: La Patrona era la encarnación del demonio.
- HappyHouse – Capítulo 3 – El más humano
- HappyHouse – Capítulo 2 – Viviendo con Jacko
- Arriba las manos
- Ya tenemos piso
- Concentración en el SIMO (y III)
- 17 de Mayo de 2007 a las 9:16 pm
KnudoW dice:
Buen cierre final, xDDD
Tengo curiosidad por ver lo “fácil” que resultaba luego cruzar esas 2 puertas o algo…

