Cuando yo era pequeño había muchos buenos videojuegos. Buenos de verdad, de esos que se te quedan marcador a fuego en la retina. Y yo por aquel entonces era un comprador regular, sobretodo de colecciones que incluían 2×1. Todavía tengo las cajas en el armario, aunque no pueda jugar a la mayoría (bueno, quizás sí, utilizando DOSbox). Es cierto que ahora las cajas finas son mucho más prácticas, pero aquellas enormes (y vacías) cajas también tenían su encanto.

Cajas de videojuegos