Hace poco abrí el armario que hay a la derecha del horno en busca de un tapergüer para meter las sobras de la comida. Normalmente tenemos algunos fuera, pero no había ninguno del tamaño apropiado. Así que abrí dicho armario para buscarlo. Porque yo recordaba que en alguna parte los había más pequeños.

Lo malo es que había que franquear los cientos y cientos de bolsas que hemos ido acumulando a lo largo del año. Cada vez que bajamos a comprar subimos con más bolsas de las que luego vamos a gastar (las usamos para la basura reciclable). Y poco a poco hemos ido acumulando un alijo de bolsas más que importante. De repente, a rodri le dió por poner fin a esta humillante situación, y sacó todas las bolsas que había en el armario, para reciclarlas de una vez por todas. Y caray, había unas cuantas:

Como dice tito Henry: “reciclar sí, pero protestando”