Quake. Sí, el primero. Que quede claro que en este post no puedo ser objetivo en absoluto, porque es un juego que marcó mi vida. Ese juego podría haber sido el Doom, pero en aquel entonces yo estaba más metido en los juegos de estrategia en tiempo real.

Ahora en los exámenes he vuelto ha terminarlo, junto a las dos expansiones oficiales. Ahora bien ¿no estoy harto de terminarlo tantas veces? Pues un poco sí, claro. Pero esta vez he decidido buscar por la red todas las mejoras visuales que he podido.

Básicamente he utilizado el motor DarkPlaces, que funciona muy bien y añade efectos de bloom y stencil shadows (además de muchos otros). También he utilizado modelos mejorados (solo para las armas y las cajas de vida/munición, no encontré modelos para los enemigos). Incluso encontré un pack de texturas (aunque no reemplaza todas, pero sí una buena parte) que hace que el juego se vea genial.

Respecto a las expansiones, decir que no las había jugado antes (principalmente porque no las tenía) y ha sido una buena experiencia. Aunque en general, he de decir, que pretenden ser demasiado distintas del original. La primera de ellas, “Scourge of Armagon” añade un par de armas nuevas y otro par de enemigos. Pero todo ello deja bastante que desear. Las armas no son demasiado espectaculares, y los enemigos son ineptos. Además el mapeado no llama demasiado la atención, e incluso a veces resulta pobre. Aún así, tiene algún que otro nivel que sorprende, y merece la pena.

Sin embargo, en la segunda expansión “Dissolution of Eternity”, realizan una tarea estupenda. Los niveles son coherentes y los hay de diferentes temáticas (en Egipto, en pirámides Maya) y en todos se aprovecha el espacio 3D de forma sorprendente. Las armas nuevas son versiones de las viejas que simplemente hacen más daño, así que no hay demasiadas sorpresas ahí. Sin embargo se introducen unos cuantos nuevos enemigos como estatuas (que evidentemente, la primera vez que las ves no crees que se vayan a mover), unos bichos voladores que lanzan bolas explosivas similares a las de las Voras, y una especia de bolas con pinchos parecidas a los “tomates” del Doom, que te persiguen y se autodestruyen. Y el enemigo final que es un dragón, aunque aparte de la novedad no supone ningún reto. Aún así, los niveles son tan variados y tan bien diseñados que la expansión es una delicia.

Quake screenshots