Hace ya un par de semanas que dejamos el piso en Gijón y ya estamos totalmente instalados en Oviedo. El piso que dejamos era muchísimo más amplio y espacioso que el actual. Sin embargo eso es lo último que a uno le pasa por la cabeza cuando llega el momento de devolver las llaves y recuperar la fianza.
A su favor hay que decir que dejamos el piso bastante sucio y con la cocina llena de bolsas de basura, porque pensábamos hacer limpieza antes de que llegara la dueña. Lamentablemente, nos retrasamos bastante y la dueña nos pidió permiso para esperarnos dentro. No supusimos que le sentaría tan mal.
El caso es que nada más llegar, nos pusieron de vuelta y media por tenerlo tan sucio, que si teníamos el síndrome de Diógenes (algo que no nos hubieran dicho si no se mencionase en un anuncio de TV, dudo mucho que antes supieran su significado). Que si el estado del piso era lamentable, que ella había estado en pisos cuando estudiaba su carrera y nunca vio nada como aquello. Curiosamente, siempre nos mencionaba que ella era licenciada, pero cada vez respondía con una carrera distinta, además aquí nadie dice eso de licenciado a secas, todos dicen psicología, magisterio o lo que sea. Mmmm… sospechoso.
Nosotros dijimos que teníamos planeado limpiar y ella contestó que volverían en dos horas. Yo sugerí que con una tendríamos suficiente. Y aunque llegamos justos, terminamos en la hora prevista, a falta de fregar una habitación. La casa quedó prácticamente igual que como la alquilamos (dejamos todos los muebles exactamente en la posición en que estaban). Cuando volvieron, reconocieron que ahora el piso parecía otro, pero la batalla distaba mucho de terminar.
Mientras terminaba de fregar la cocina, me preguntaron si me había ido bien el curso, yo respondí que sí y que me quedaba el proyecto y un par de asignaturas (mentira piadosa). Ella respondió que no era nada, posiblemente ignorando que el proyecto es la asignatura a la que más tiempo hay que dedicar (sobre todo si te gusta el proyecto que has elegido), al menos en Informática. Para rematar la faena nos dijo que venía bien que las mujeres hicieran limpiar de vez en cuando a los hombres, de lo cual deduzco que ella ha tenido chacha toda la vida. No hay más que ver el piso en el que viven, además de que tienen otros tantos en alquiler y una casa en las afueras (eso, que nosotros sepamos, posiblemente sea más).
Tras esto, nos dijo que le faltaban dos mantas, de 50€ CADA UNA. Evidentemente, no creo que hubiéramos cogido ninguna manta ni por casualidad, pero lo más sorprendente es que entre toda la mierda que hay en ese piso, dejase unas mantas tan caras, eso no se le ocurre a nadie. Nosotros contestamos estupefactos que no las teníamos, pero ella juraba y perjuraba que sí. Decía que podíamos haberlas llevado con la ropa al recoger. En fin, no creo que se nos escapara algo así, pero tampoco tengo una fiabilidad absoluta de que no las tengamos. Pero es bastante improbable, al menos por mi parte.
Sin embargo luego comenzó a suceder algo parecido con otras cosas. Por ejemplo, nos dijo que había dejado más cubiertos, cuando yo recuerdo claramente que hemos tenido solo 3 cucharas y que cada vez que necesitábamos alguna más, había que fregar. Y decía que había 6 vasos de cada tipo, cuando no recuerdo haber visto más de 2 ó 3 y yo recuerdo haber roto un único vaso (y dejé uno de repuesto). Tras eso, nos dijeron que el cazo no era el mismo que tenían, cuando el que nos habíamos llevado era de un pack de IKEA en el que se podía leer perfectamente la marca.
Para terminar, nos descontaron de la fianza, el exceso de agua caliente que habíamos utilizado, aunque era algo que habíamos pactado al comienzo del alquiler, así que era algo que esperábamos. Pero a la hora de entregarnos el resto nos exigieron el contrato del alquiler, UN CONTRATO TOTALMENTE CASERO Y SIN VALOR LEGAL o si no, no nos devolverían la fianza. Nosotros nos quedamos a cuadros, pues en los pisos que hemos estado anteriormente jamás nos lo habían pedido. Tras explicárselo, decidieron darnos la fianza, lanzándonos miradas de decepción como si REALMENTE tuviéramos la culpa.
En todo lo anterior, cada vez que había un altercado (algo muy habitual, porque nos tildaban de ladrones y guarros en cada frase), ellas subían la voz para intentar tener más razón. Deberían estar agradecidas al código penal, porque podríamos haberlas trepanado allí mismo. El diálogo está muy bien, pero cuando no funciona, una bofetada a tiempo es mano de santo. Si hay algo realmente molesto en una disputa es cuando no se tienen argumentos pero aún así no se da el brazo a torcer. Para algunas personas, ganar lo es todo.
Qué pena que haya personas así, ayudando a que los jóvenes podamos comprarnos un piso (guiño). Sinceramente, me gustaría leer su nombre en las esquelas. Por desgracia, no suelo leer el periódico.
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- ¡Informática! ¡Solución!
- 16 de Julio de 2007 a las 4:27 pm
riversnavia dice:
Vamos que ya solo le faltó preguntar que qué había sido del plama de 50 pulgadas y de la cubertería de plata.
Lo harán siempre, y si alguna vez cuela pues ese plus que se llevan. WaaghMan dice:
No sé a qué viene lo de pedir el contrato, pero me parece que sí que tiene algo de valor legal si está firmado por ambas partes.
KnudoW dice:
“Sinceramente, me gustaría leer su nombre en las esquelas. Por desgracia, no suelo leer el periódico.”
Esa frase ha sido Dios, xDD



