Lo intento. En serio que lo intento. Intento que me gusten los juegos de Bioware. Todo el mundo los pone por las nubes, que si jugabilidad impresionante, que si historia profunda y bien desarrollada. Y yo intento que me gusten, de verdad.

El primer contacto fue con Baldur’s Gate II. Lo estuve probando mucho tiempo y, aunque reconozco que debió llevar mucho trabajo hacerlo. No me decía nada. No había nada que me atrajese a seguir jugand. La historia no me enganchaba, y la jugabilidad me parecía sosa. Le faltaba algo.

Luego probé Neverwinter Nights. Al menos, aquí la jugabilidad sí que me gustó, me resultaba más divertido matar bichos y, de hecho, terminé el juego. Aunque no exploré nada más de lo que me pedía la historia y, en general, la trama no me parecía nada del otro mundo, y las conversaciones me resultaban tediosas. La ambientación tampoco tenía nada remarcable. No podría decir qué distinguía a este juego de otros.

Por último, probé hace poco el Jade Empire. Todo el mundo lo ponía por las nubes y se ha convertido prácticamente en un clásico de culto. El juego es de rol “light” en el que hay muchos combates en tiempo real y la historia está ambientada en las artes marciales orientales. Debería gustarme por definición.

Empecemos por la escasa optimización del título para PC (es un port de XBox), que no ayuda demasiado a que me guste. El juego se nota que va bien con todo a tope pero, sin embargo, sufre parones minúsculos cada pocos segundos. No es excesivamente molesto al principio, pero cuando llevas un rato es desquiciante. Sobretodo en los combates, que requieren fluidez.

Los combates tampoco son de mi agrado, se basan en la fórmula ya utilizada en los Prince of Persia, por ejemplo, de cubrirse casi todo el rato. Yo prefiero esquivar a cubrirme, y en este juego se puede, pero se realiza haciendo doble movimiento hacia un lado con el stick, por lo que se tarda más en hacer que pulsando un botón. Los combates son bastante pesados y lentos, quizás esperaba algo más espectacular. Aunque hay que decir que según avanzas el juego consigues poderes curiosos, como poder transformarte en una rana gigante y dar panzazos al enemigo. Y posteriormente se consiguen más “magias” por llamarlas de algún modo.

Y por último la historia, correcta, pero sin demasiada sustancia o implicación al jugador. Realmente no me incita a desvelar el final, ni siquiera en la parte del ataque al pueblo inicial, o el rescate a tu mejor amiga. Son personajes poco sentimentales y, por lo tanto,  parece que ellos solos podrían terminar el juego sin necesidad del jugador :D

Es posible que la forma de hacer en juegos en BioWare simplemente difiera de lo que yo espero de ellos. Los juegos no son malos en absoluto. Solo les falta algo, que no acabo de saber qué es, para que me enganchen como otros lo han hecho. Tendré que seguir intentándolo…