Este juego no castiga por perder o hacerlo mal, pues solo tenemos que volver a intentarlo hasta que lo consigamos. Por ello, resulta muy conveniente probar distintas alternativas hasta hallar la estrategia que mejor nos conviene. Yo solo he jugado en profundidad con el mago, así que mi experiencia está centrada en ese personaje.
Básicamente, el mago utiliza elementos de fuego, así que todo el maná rojo que consigamos será poco. Hay que intentar subir puntos en la disciplina de maná rojo y alcanzar dos hechizos principales: Hand of God y Fireball. El primero añade puntos de daño a cada calavera que eliminemos en el tablero. Además puede utilizarse dos veces consecutivas pues sus efectos de suman.
Tras lanzar dos veces el Hand of God, lanzaremos un Fireball sobre las matriz 9 casillas (3×3) que contengan más calaveras en el tablero. Ésta es la combinación más potente del mago, pues los hechizos defensivos no sirven para mucho e incluso dan menos beneficios que lo que cuesta el hechizo. También es conveniente el hechizo Heat sink, que nos da maná rojo a costa del resto de manás y del rojo de nuestro enemigo.
El guerrero todo el mundo dice que es una clase muy desequilibrada y poco úti. Sin embargo, cuando alcanzas la última habilidad, descubriréis porqué se llama Deathbringer:

