Estoy disfrutando de una semana de vacaciones en mi casa, porque yo lo valgo. De esas semanas en las que uno no hace nada, y cuando hace un poco es simplemente por placer y por no caer en la monotonía. Al fin y al cabo, no hacer NADA también resulta aburrido.
¿Qué diferencia esta semana de otras? Cuando estoy en casa nunca hago nada realmente. Lo bueno es que esta vez la premisa era exactamente esa. Me he dedicado exclusivamente a jugar, aunque sin pasarse, a ver a la familia, a sentarme en el sofá con las piernas en alto y a tocar el piano.
Lo único que no tenía planeado es que me diera un poco la lata una muela del juicio. Creo que esta es la 4ª y última (aunque dicen que por poder, pueden salir más). Mañana iré al dentista a ver qué me dice. Mi predicción es que me tendré que sacar las dos de arriba, que las tengo bastante torcidas, aunque a mí no me molestan demasiado. No creo que me de tiempo a hacérmelo esta semana, y si resulta que sí pues nada, un par de días escupiendo sangre y como nuevo.
Realmente hay algo al estar en casa que me produce un efecto somnífero agudo. No sé si será el haber terminado los exámenes (con erótico resultado) o que mi madre me desliza nolotiles en la comida. Pero el caso es que me encuentro a gusto.
Lo malo es que al no tener ganas de hacer nada, tampoco lo estoy dedicando mucho tiempo a mis hobbies, aunque tengo un par de canciones a falta de grabar las pistas de voz en condiciones. Quizá tenga que comprar un antivientos para el micrófono.
En fin, el lunes volveré a Oviedo dispuesto a empezar otro año académico, quizás el último.
- 27 de Septiembre de 2007 a las 12:36 am
KnudoW dice:
Bueno, jugar, tocar el piano… ya es hacer algo, xD
A mí todavía no me han salido las del juicio… si es que salen.



