Si es gratis sí. Ahí creo que llegamos todos. Pero, ¿y si hubiera que comprarlo? pues es posible que dijese que no. Primero conviene decir que no es lo mismo que un IPhone, aunque se le parece. He leído muchas noticias por la red y en todos lados se da a entender que internamente no son tan similares.

Para empezar, la pantalla del IPod Touch dicen que es peor que la del IPhone, aunque en otros lados dicen que depende de la remesa. Sin duda, lo más espinoso del tema es que por un poquito más tienes el IPhone que ofrece lo mismo y más (y si vas a comprar un producto Apple es que tu cartera tiene ese poquito más).

En mi opinión, ahora debe estar vendiéndose bien en Europa, dónde a todo el mundo se le hace el culo pepsicola con el IPhone, pero no se puede comprar (aunque falta poco). Así que este IPod sirve para matar el gusanillo táctil. También puede que venda bien con gente como yo, para el que el teléfono móvil es un objeto de decoración más que otra cosa, aunque reconozco que somos los menos.

El principal problema es que intenta ser un “de-todo-un-poco” y se queda sin identidad propia. Se parece a un IPhone, pero recortado. Es un IPod y su fuerte es lo multimedia, pero el IPod Classic le da sopas con honda en almacenamiento.

Aún así, es un híbrido bastante interesante, para quién no le interese la telefonía móvil y el navegador incorporado lo hace interesante para los que nos preocupa nuestro material reproductor cuando sostenemos el portátil en el regazo mientras estamos en el sofá.

En resumen, ¡quiero que me toque!