Ayer fui a experimentar Playware, una exposición que hay en la Laboral, en el campus de Viesques. La exposición trata de formas de arte audiovisual en formato digital y electrónico. Vamos, videojuegos y cacharros que hacen imágenes y sonidos interesantes.

Para empezar, decir que es algo que debéis experimentar vosotros mismos, y que los miércoles es totalmente gratuito. Además, TODO se puede tocar y el sitio está muy bien acomodado, con poca luz y música electrónica. Antes de empezar a explicar nada, conviene que veáis este vídeo que hice:

Posiblemente, ahora tengáis más ganas de ir (o eso espero). Hay muchos videojuegos para jugar, aunque supongo que eso no es lo que más os ha llamado la atención, pues muchos ya los habréis jugado u os será fácil acceder a ellos. Sin embargo el resto de cacharros creados ad-hoc son más interesantes.

El primero con el que uno se topa es el caleidoscopio. El fondo ese naranja es porque en la pared a la que apunta la cámara está llena de los carteles naranjas de la exposición. Y como no se mueve, pues no suena, pero en cuanto entras empiezan a sonar escalas cuando detecta movimiento. El instrumento que utiliza también va cambiando con el tiempo.

Luego vimos un juego de tirar de la cuerda (no lo grabé en el vídeo) en el que al otro lado había una pantalla con “lo que había al otro lado de la cuerda”. Evidentemente, detrás de la pantalla había un motor que era el que tiraba, pero los personajes de la pantalla reaccionaban bastante bien a la fuerza de la cuerda (visto con humor, claro, aquello no era nada serio).

Después nos topamos con el juego del laberinto circular. Ahí había que tocar los 4 aros que había fuera del laberinto para manejar el juego. La gracia del tema es que resulta bastante difícil manejar los 4 colores uno solo, y al jugar varios la falta de coordinación y el tiempo que corre en nuestra contra añade un factor interesante.

Tras esto, cogimos el reactable (no miento si os digo que yo iba exclusivamente a tocar esto). La máquina está muy bien aunque tenía un par de pegas. Los sonidos que puede generar son bastante limitados, por lo que al rato cansa. Y además nadie te explicaba cómo funcionaba cada bloque y, aunque por prueba y error sacamos algunos, no conseguimos hacer que sonara nada decente. Aún así, pienso volver sabiendo cómo manejarla.

Probamos el Flow en la PS3 (yo solo lo había jugado en la versión Flash) y se ve mucho mejor, pero la jugabilidad es la misma. Además se maneja inclinando el sixaxis, que es muy gracioso pero no tiene precisión ninguna (no como el Wiimote).

Por último subimos al piso de arriba para ver la obra más conceptual de la exposición. Un tramo de madera que sonaba. Básicamente se trata de dos pasarelas de madera situadas en dos ciudades distintas (no supimos averiguar dónde estaba la otra). En la exposición había una pantalla con una cámara que mostraba la otra pasarela. Cuando tú pisabas la pasarela, con un mecanismo hidráulico, se levantaban las tablas de la otra pasarela, simulando tus pasos. Lo mismo ocurría en sentido contrario.

En fin, que la exposición está hasta marzo del año que viene y yo pienso volver, por lo menos una vez. Os lo recomiendo sin duda.