A las 6 de la tarde habíamos quedado fuera del SIMO para la vuelta en autobús. Ahora los buses irían directos a Oviedo y Gijón, así que no podríamos volver con el Colaborador Anónimo en el autobús semivacío. Había dos autobuses que iban a Oviedo… y nos metimos en el malo. En el otro imagino que irían los profesores y los veteranos de la EUITIO.

Nosotros estábamos atrás del todo y reconozco que el sitio no estaba nada mal, hasta los asientos eran bastante cómodos. ¿El problema? un chaval con una bocina, otro poniendo temas chunda-chunda que tenía en su móvil, un par de “niñas” cantando estribillos de los cuarenta… el infierno encarnado.

Cuando parece que se tranquilizan, el conductor pone una película. Evidentemente, tenía calado al público, así que puso Gigoló europeo. Se oían risas en la mitad de los gags, parece que la película iba bien enfocada al público. Si me dicen que iba a ser la mejor película de la noche me hubiera echado a reír. Iluso de mí.

Llegamos a un hostal en el que hicimos una parada para cenar. Hacía un frío que helaba la sangre. Al volver al bus estaba dispuesto a llegar a casa cuanto antes. Y ponen una segunda película: Date Movie. Aquí se reían el 100% de los ¿gags? de la película. Evitaré el realizar algún comentario sobre ella, porque los podéis leer en el enlace que he puesto.

Tuve que ponerme a jugar a la DS para intentar desconectar un poco más de la película porque, a pesar de usar cascos, tenía un volúmen que te OBLIGABA a escuchar.. Luego otro chaval empezó a tocar la bocina. Supongo que no se imaginaría que, habiendonos levantado a las 4, igual había gente que estaría intentando dormir en el autobús.

Aún así, la experiencia de la concentración en Madrid estuvo bien, y queda claro que se puede hacer mejor y con muchísimas más personas, que es lo importante. Aunque a la gente le falta implicarse más, y no limitarse a ir “porque es grátis”. Está bien que se pongan autobuses y se suspendan las clases (de hecho está MUY bien), pero la gente se apunta para ir de cachondeo y no para reivindicar nada. La próxima vez, me monto en el otro autobús.