No será una sorpresa decir que he terminado Hotel Dusk, aún tras haberle puesto a caldo en su respectivo análisis. Lamentablemente, a pesar de las enormes deficiencias que tiene el título en cuanto a la jugabilidad, la historia está muy, pero que muy bien.

Las tramas de todos los inquilinos del hotel están entremezcladas y todos juegan un papel más o menos importante en su historia, y en la de los demás personajes. Todos ellos están muy bien desarrollados y dan mucho juego, sobretodo según se acerca el final.

He tardado unas 11 horas en terminarlo, tirando de guía en bastantes puntos, porque odio tener que averiguar una forma de hacer las cosas cuando tengo otra mucho más sencilla enfrente de mis narices. Os voy a poner dos ejemplos. En uno, tenemos que rebobinar una cinta. Podemos usar un rotulador, pero como no es redondo, no consigue girar los dientes de la cinta.

La solución es usar un lápiz (que hay que buscar por el hotel, claro) sin embargo, hubiera estado bien que dejasen rebobinarla con la llave que llevas desde el comienzo del juego. Sinceramente, yo he usado miles de veces una llave para rebobinar una cinta y obligarme a usar un lápiz me parecía un pretexto un poco débil para que el jugador lo lleve encima y poder usarlo en otro puzzle posterior.

Otra de estas situaciones se da al final en el que (tranquilos que no os destriparé el argumento) iremos por un pasillo en el que, de forma muy marcada, se nota que la pared tiene un borde. Vamos, que tiene una pinta de puerta secreta ‘que tira pa’tras’. Y los personajes tardan un rato en darse cuenta.

Una cosa que me ha gustado es que el final no es cerrado. Realmente en el juego no se resuelve gran cosa. Es decir, seguimos sin encontrar a Bradley (el motivo principal del protagonista), pero se nos aclara toda la situación de lo que pasó en el hotel. Nos explican todo, pero no hay grandes re-encuentros. Por un lado es una forma descarada de dejar una segunda parte en el aire (que me consta que existen rumores de su desarrollo) y por otro deja una sensación agridulce en el jugador que, sinceramente, me gusta bastante. Al menos no es el típico final feliz con sabor a pastel.

Si para la segunda entrega mantienen el nivel narrativo y mejoran un poco la forma de adaptarlo a un videojuego, estaremos ante uno de los títulos ejemplares de la DS.