Hoy he terminado este juegazo. Juegazo para algunos, al menos. Éste era uno de los motivos de comprarme la PS2 (al igual que el Ouendan lo fue para comprarme la DS) y no me ha decepcionado. Es cierto que tenía demasiado ‘hype’ y no está exento de fallos. Pero qué le vamos a hacer, acabo de terminarlo y el final me ha encantado.

El juego es sencillísimo, tenemos un mapeado relativamente grande, que recorremos a lomos de nuestro caballo Agro. Siguiendo la luz que refleja nuestra espada, llegaremos a encontrarnos con 16 colosos que deberemos derrotar, para poder revivir a la princesa de turno. Sin embargo poco sabemos de la historia, y nadie se molesta en contarnos nada, pero hace que nos sintamos parte de la historia. Es difícil de explicar.

El juego solo tiene 16 monstruos a matar, pero fácilmente puede llevarnos media hora cada uno si es la primera vez que nos topamos con ellos. Yo he terminado el juego en unas 6 horas, así que es cierto que es muy corto. Para matar a los colosos deberemos clavar la espada en ciertos puntos vitales, que tienen en su cuerpo. Pero cada uno supone un reto diferente.

Para matar a un coloso deberemos de agarrarnos a su pelo, o a los salientes de su armadura, cual Lara Croft y trepar hasta sus puntos vitales. Siempre teniendo en cuenta que nuestro protagonista se cansa y no puede agarrarse indefinidamente. El juego está muy cuidado para que la experiencia no resulte frustrante, sin embargo el concepto que plantean tiene algunas pegas.

El juego es corto y hay pocos colosos, aunque los que hay son muy distintos. Tampoco hay muchas conversaciones principalmente porque el 95% del juego solo estas tú, tu caballo y los colosos. Sin embargo el peor enemigo de todos es la cámara. La cámara busca tener un buen plano de la escena, lo cual cuando vas a caballo resulta fantástico. Sin embargo, en las batallas contra los colosos deja bastante que desear, especialmente si nos movemos en espacios estrechos o cerca de paredes. El hecho de que el juego tenga mucho control sobre la cámara ya da a entender que vamos a necesitar moverla a menudo.

Otra de las pegas es que el juego va lento. Sí, en los momentos buenos irá a 30fps, y de ahí para abajo. Especialmente en el templo inicial, el primer momento en el que tomas el control del personaje, la ralentización es muy molesta y deja una nefasta primera impresión.

Es cierto que el juego tiene unos efectos de aúpa, sobretodo para ser la PS2: pseudo-HDR, pseudo-Bump mapping, pseudo-fur shading, y otros tantos pseudos. El único efecto ‘estándar’ por decirlo así son las stencil shadows de los personajes. Por ejemplo, el HDR se calcula de forma algo manual: cada sector del mundo tiene asignada una iluminación, por lo que si estamos en un sector con poca luz y miramos a otro con mucha, la luz “entra” más fácilmente.

La mayoría de los efectos están hechos así, de forma ‘manual’ por lo que nos encontraremos que en algunos puntos el agua tiene un reflejo real, y en otros no. Y aún así, en algunas zonas deberían haber bajado un poco la cantidad de efectos, porque (especialmente en las batallas) se necesita una gran capacidad de reacción.

Y qué decir de la última hora de juego. El coloso final es épico, largo (pero no frustrante), muy distinto a los demás y en un paisaje sobrecogedor. Y la secuencia final resulta sorprendente y con toques muy emotivos. Hasta aquí puedo leer, pero realmente es uno de esos finales que compensa todo lo malo. Y todo en tiempo real, aunque luce tan bien cualquier secuencia pre-renderizada.

Una curiosidad es que durante las (escasísimas) secuencias cinemáticas, podemos mover ligeramente la cámara, o hacer zoom. Es un detalle que cuesta muy poco, pero que hace que el usuario se implique más. Yo por lo menos me divertía bastante haciendo zooms en los personajes.

Y ahora a por ICO…

P.D.: Casi se me olvida recomendar la excelente banda sonora. Yo la escuché mucho antes de jugar al juego y ya me pareció impresionante.