Guitar Hero ITras terminar el I,II y el Encore en Hard (y casi casi con el III) creo que ya estoy en disposición de hablar un poco de la franquicia. Todos tienen novedades y aspectos más o menos criticables, así que empecemos por el primero de todos.

Alguno conocerá los anteriores trabajos de Harmonix, la compañía desarrolladora, especialmente Frequency y su secuela Amplitude. Éstos se basaban en que cada canción tenía varias pistas, y al pulsar los botones del mando a ritmo “activábamos” la pista un rato (seguía sonando) mientras activábamos el resto. El programa estaba enfocado hacia el remix, especialmente por un modo que te permitía poner a tí las notas en cada pista. Evidentemente, era algo limitado, pero los juegos no suelen ofrecer ni eso por lo que era algo de agradecer.

Sin embargo algo fallaba, machacar botones era algo molesto, y si se usaban los gatillos se distribuía algo la actividad entre ambas manos… pero algo faltaba. Y ahí estaba Red Octane para proveer a Harmonix de periféricos con los que poder jugar sus juegos a gusto. Inspirándose (que es una bonita forma de decir, “plagiando”) al Guitar Freaks de Konami, hicieron un juego de guitarra que no difería a priori de otros juegos de baile. En este caso el periférico, como no podía ser de otra forma, era una guitarra.

La guitarra fue parte del éxito, sin duda, pero también había otras cosas importantes: una lista de canciones cañera y muy occidental (con el Ace of Spades de Motorhead, por ejemplo) y que al fallar, la guitarra dejaba de sonar. Este ‘feedback’ es muy importante de cara al usuario, porque realmente no piensas en hacerlo bien para ganar puntos como en otros juegos, sino para que la canción suene bien.

Además cuenta con varias técnicas de guitarra adaptadas al juego. Los botones de colores simulan a veces trastes y a veces cuerdas. Para asemejarse a los trastes, puedes tocar un botón más agudo sin soltar el grave. El clásico hammer-on. Los pull-offs también están presentes. Sin embargo, el juego es bastante quisquilloso y te los suele dar por malos, por lo que acabas punteando como un campeón.

Hay objetos desbloqueables cuando ganas canciones y un buen puñado de canciones extra (de artistas que no los conocen ni en su casa). Incluso hay algunos vídeos en plan ‘making of’ sobre el juego. Quizá, para ser la primera entrega, la dificultad era algo alta en general, aunque no había esos inhumanos solos que se añadirían en secuelas posteriores. Por lo demás, un buen comienzo.

Puntuación: 4/5