Anoche terminé este curioso juego para la DS con algo de decepción. En general el juego me parece que no acaba de “despegar”. Sin embargo, lo jugué hasta terminarlo, y es gracias a esas pequeñas innovaciones en el sistema de juego en sí, más que al contenido del juego.
La historia es EMO. Todo da penita, pero de esa que realmente no da pena, sino que es más autocompasión. Supongo que lo hacen para llegar a los adolescentes más jóvenes, todo es demasiado blanco para mi gusto. Amistad, compañerismo y bla bla bla, con unos personajes más bien planos. Los FF también cuentan historias así, pero lo hacen con más profundidad y de forma más épica. Hacia el final la cosa mejora y los giros de guíon aparecen, pero no son nada del otro mundo… y del final mejor ni hablar, parece hecho deprisa y corriendo.
Dejando eso aparte, el resto del juego está muy cuidado. La música sigue la tradición del Sonic Rush de usar muchos samples y bucles. Esto genera música con mucha calidad, aunque bastante repetitiva. También hay efectos de sonido y algunas voces para darle vida a los diálogos.
Los gráficos son estupendos, y no por proeza técnica, sino por diseño artístico. El juego es aparentemente 2D, aunque se usan mucho las deformaciones de los escenarios con perspectivas imposibles, que quedan muy bien. Y la paleta de colores está muy marcada, lo que le da un aspecto de cómic bien acabado. Ciertos efectos visuales son muy vistosos, y la presentación de los jefes finales también suele ser espectacular.
El juego es un action-RPG con numerosas novedades jugables. Por un lado, la parte de RPG importa más bien poco. El nivel de los personajes determina solo la vida, y equiparse objetos ayuda, pero no es demasiado dramático. Básicamente, el nivel del personaje sirve para situar la dificultad de los enemigos. Aquí es donde empiezan las novedades en pro del jugador.
Por un lado, se premia por no jugar, pues el juego nos da experiencia por el tiempo que nos hemos pasado sin jugar (con tope de 1 semana) por lo que el síndrome WoW de “si no juego, estoy perdiendo” se reduce casi completamente. Por otro lado, los ataques se hacen con unas chapas que se pueden equipar.
Hay cientos de ellas y varían en el tipo de ataque y el tiempo de recarga principalmente. La gracia no es ponerte la mejor chapa, porque realmente las diferencias de ataque no son tantas, sino ponerte la que mejor se adapte a la situación. Para favorecer la variedad de uso de chapas, el mapa se divide en zonas con distintas tendencias de moda. Cada chapa pertenece a una marca, así que hay chapas que son más potentes en unas zonas y en otras su poder puede verse reducido.
Controlaremos la acción con la pantalla táctil, mientras controlamos a nuestro compañero en la pantalla superior. Como lo oís, necesitaremos ponernos bizcos o, simplemente, aporrear los botones mientras nos centramos en la táctil (que es lo que yo hago). Se supone que en la parte superior hay combos y demás, pero cuesta centrarse en las dos pantallas. Podemos poner que la IA controle a nuestro jugador, pero compensa más dejarlo en manual y aporrear botónes, pues nos dan mayor posibilidad de quitarle chapas al enemigo.
Esa es otra de las formas de nivelar el juego. He de decir que no me ha supuesto demasiada frustración, sino que ha estado siempre en esa línea de “suficientemente difícil para ser divertido”. Y todo se basa en que podemos variar la dificultad al vuelo, podemos variar la ayuda de la IA a nuestro compañero e incluso bajarnos voluntariamente de nivel. Con esto hacemos que haya más posiblidad de obtener objetos en una pelea, aunque nos arriesgamos a morir.
De esta forma, es el propio jugador el que establece un nivel de dificultad lo más alto posible, para conseguir esas ventajas, pero sin pasarse para que pueda seguir avanzando. En general, el juego hace lo posible por tratar bien al jugador, y eso es lo que me ha mantenido hasta el final.
No jugaba muy a menudo, pero lo hacía de vez en cuando, y me alentaba a volver tras un tiempo sin jugar, ya que habría acumulado experiencia y quizá alguna de las chapas se habría mejorado. También podía jugar sentado en el sillón poniendolo todo en manual, o jugar solo con la táctil (y el compañero en automático) tirado en la cama, antes de dormir.
Así que en general, es un juego con altibajos. Tiene ideas muy buenas jugablemente hablando (y me he dejado algunas) que dan mucha variedad. Sin embargo la historia y los diálogos me han parecido demasiado infantiles, y con poca profundidad. Y es un juego con MUCHO diálogo (como la mayoría de JRPGs), por lo que esperaba la emotividad y conexión con los personajes de otros juegos.
Espero que para el próximo juego que hagan (son el equipo de Kingdom Hearts) sigan manteniendo las novedades en la jugabilidad, pero se curren un poco más la historia. Al menos es algo distinto al tradicional esquema de los JRPGs, y es algo que se agradece mucho.
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