Tras trastear con varios reproductores diseñados para manejar grandes librerías, me he quedado con el que titula esta entrada. He probado unos cuantos, y este es el que más se parece a lo que busco. El MediaMonkey mejor ni mentarlo, es muy Microsoft
(en el peor sentido de la palabra, no como el WMP11), el SongBird es lentísimo y chupa memoria cosa fina, el Winamp no va mal y es el que me habría quedado si no fuera porque conseguí configurar el Foobar.
Y es que el mayor problema del Foobar es que da tanta libertad y la versión ‘limpia’ es tan espartana que resulta un caos para el novato. Hubiera acabado en la papelera junto con el Miranda si no fuera porque no tiene que interactuar con otros clientes y porque no tiene tantas toneladas de plugins.
Lo malo del Foobar es que apenas hay tutoriales o una mísera descripción de lo que hacen los plugins, o alguna captura de pantalla. Nada. Hay que curraraselo. Por lo menos tiene un modo de edición del interfaz que ya quisieran muchos. Activándolo (View > Layout > Enable Layout Editing Mode) podemos cambiar cualquier componente, dividir un componente con una barra horizontal/vertical y mucho más.
Básicamente, usando eso, y el plugin Facets para las tres columnas Artist/Album/Genre y conseguí un interfaz algo más a mi gusto. Lo último fue añadir las típicas notificaciones cuando carga un disco, que conseguí instalando el plugin Popup Plus (sí, conversión del de Miranda) y configurando un poco todo.
Por lo que he visto, Foobar también permite modificar los tags en masa y renombrar la ruta de los ficheros usando dichos tags. También añadí el plugin xBass para darle un ligero realce de graves que se agradece con mis altavoces normalillos. Y todo lo anterior usando unos 6-7 megas de ram… no puedo quejarme.




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