Estas semanas se corresponden con un maratón odontológico al que estoy siendo sometido. Ayer empecé a arreglarme lo más leve, un supuesto empaste de una muela que tenía un pico partido. El caso es que el dentista empezó a limpiar y a limpiar y llegó hasta el nervio. Hasta me enseñó el furaco que había en la muela e impresionaba. Tenía que hacerme una endodoncia.

Al llegar a casa, según se me fue quitando la anestesia yo estaba que me subía por las paredes. En concreto, pasé 3 horas toledanas, que no sabía que hacer. Hoy por la mañana, bien prontito, me hice la endodoncia. Para los que se la vayan a hacer, o simplemente por curiosidad, diré que no me ha dolido nada, e incluso tras quitárseme la anestesia no es molesto. Evidentemente, notas algo de incomodidad al principio, pero no duele nada.

Y aunque, con la anestesia, no se siente nada, yo me he tirado con la boca abierta algo más de una hora, lo que después pasa factura. Estas allí tumbado, y el médico te hace unas cuantas radiografías, usa el torno e incluso quema un poco alguna vez, supongo que para matar los nervios. 

Salvo por el insultante precio que ha costado, realmente merece la pena y no duele en absoluto. Y respecto al precio, si con el tiempo parece que me ha quitado problemas, será dinero bien invertido.