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Blog de Miguel Herrero
Call of Duty 4

El sábado no me apetecía programar demasiado, así que necesitaba un juego corto para llenar esas horas de entretenimiento. Y claro, quería un BUEN juego corto, y el primero que me vino a la cabeza fue el Call of Duty 4. Había oído hablar muy buenas cosas de él, así como de la longitud de su campaña de un jugador. Y efectivamente, todas ellas tenían razón.

El juego es impresionante, gráficamente es bestial, manteniendo el tipo a lo largo de todo el juego. Los niveles quedan grabados en la retina, y a buen seguro que al menos la mitad del juego (si no más) os parecerán niveles memorables.

Las sombras son espectaculares, el uso de bloom y normal mapping es moderado y sólo cuando la situación lo requiere, y he podido jugarlo a tope sin ningún parón reseñable. Al menos, a tope de lo que me dejaban las opciones (algunas cosillas no podía subirlas de “medio” y aún así, los gráficos son estupendos).

Los tiempos de carga son realmente cortos, y se disimulan con los vídeos que presentan los objetivos de la misión, así que no hay virtualmente tiempos de carga. 

El sonido también está bien, aunque es la clásica banda sonora militar y las típicas voces americanas estereotipadas (lo jugué en inglés) pero están grabadas con mucha autenticidad. El diseño de niveles es muy clásico, pocos elementos destructibles, muchas secuencias predefinidas, pero realmente dan ganas de volverlo a jugar nada más terminarlo.

Al acabar el juego se desbloquea un modo “arcade” que es lo mismo, pero con un tiempo límite para las misiones, vidas, y un sistema de puntos y multiplicadores al matar a los malos. Yo estoy volviendo a terminarlo en este modo y realmente la cosa cambia bastante, porque te obliga a tomar siempre la iniciativa para obtener mejor puntuación.

El juego es tan corto que no me gustaría desvelar demasiadas sorpresas, pero hay muy buenos y variados niveles en este juego. Realmente no puedo mencionar dos niveles que tengan el mismo modo de juego, ya que en unos atacaremos, en otros defenderemos la posición, o nos subiremos a vehículos muy variopintos. Uno de estos vehículos me resultó toda una sorpresa, y parece que les gustó tanto a los desarrolladores, que la secuencia de créditos al final se hace en ese vehículo.

La verdad es que es un juego muy corto, pero no por ello fácil. En algunas situaciones me mataron MUCHO, jugando en dificultad media. No hay barra de vida, y el protagonista se cura al cubrirse unos segundos, pero tarda algo más que en anteriores Call of Duty (al menos, así me pareció). Y en algunas situaciones, simplemente te acribillan a balazos antes de que puedas salir pitando.

El vídeo que acompaña a esta entrada os muestra la primera misión, que es básicamente una introducción con muy poca acción, pero que muestra el estilo cinematográfico del que hace gala todo el juego. Mucha atención a los dos últimos minutos de la misión. No he probado el multijugador, pero realmente veo mucho potencial tras haber jugado el modo de un jugador.

Este es uno de los poquísimos casos en el que lo de “corto pero intenso” es totalmente cierto. Unas 5 horas para acabarlo, pero todas ellas escapando de la muerte por los pelos. No hay demasiadas cosas revolucionarias aquí, pero todo lo que hace, lo hace cómo el mejor.

 
Angela Brown

Ayer fuí a un concierto de Angela Brown. No la conocía, pero mi padre, que siempre está atento a estas cosas, vió que daba un concierto aquí, y me ofreció acompañarle. Realmente no hay demasiada información sobre ella en internet, y las que salen más arriba en google son otras Angelas Brown.

Al llegar al teatro Concha Espina se veía un buen cúmulo de gente. Había ido otras veces, pero esta parecía que tenía mucho tirón entre el público. Nos sentamos en una de las filas de delante y admiramos la simplicidad del equipo. A la izquierda una silla y dos teclados. Luego una guitarra Stratocaster con dos pedales de efectos y detrás un ampli Fender que gritaba “blues” por los cuatro costados.

A su derecha el kit de batería más básico que uno se pueda echar en cara y aún más a la derecha un bajo de 4 cuerdas. En el medio había un micro. Algo tan simple siempre es curioso en estos espectáculos, donde suele llevarse mucho equipo solo para impresionar. Entró la banda y tocaron una instrumental. Blues clásico. Tras esta canción entró Angela.

Las dos primeras canciones no sonaron demasiado bien, el volúmen estaba algo descompensado y algunos instrumentos distorsionaban un poco (especialmente la voz) y otros casi ni se oían. Pasadas las dos primeras canciones, todo empezó a sonar mejor, y los temas iban siendo más variados, con toques de balada o de gospel. Y todo sonando de vicio.

El teclista usaba dos sonidos, uno en cada teclado. El teclado de arriba con el típico sonido de órgano Hammond, y el de abajo con un Bright Piano. Y oye, tocando los dos a la vez sin despeinarse. Cualquiera que sepa tocar el piano sabrá que tocar dos melodías independientes es complicado. Y encima en dos pianos distintos. Además había el gamberro de vez en cuando y animaba al público, ¿qué más se puede pedir?

El guitarrista también era muy bueno. A lo largo de la canción se limitaba a tocar las partes rítmicas, y luego estaban los solos. Distorsionados o limpios, con tapping, escalas y todas las técnicas más clásicas en la guitarra. Más de un aplauso le cayó al terminar un solo.

El batería era el más viejo de todos, a priori, y era muy poco espectacular, pero muy preciso tocando exactamente lo que había que tocar. Según avanzaba la noche iba aporreando más la batería, pero siempre con más precisión y tempo que espectáculo. El bajo ahí estaba, no tocaba mal, pero no tenía nada destacable.

Y ella, pues cantaba bien, aunque prefería a los músicos. En las canciones más enérgicas solía levantar demasiado la voz y cantar poca melodía. En las lentas, sin embargo, sacaba una voz  muy bonita, dejando pasar mucho aire por la garganta. Y dos horas de concierto sin parar. De hecho, la mitad de las canciones las hicieron sin parar, pasando de una a otra con un pequeño arreglo.

Y no está nada mal teniendo en cuenta que ella tiene ya 57 años y algunos de los músicos (especialmente el batería) parecían más mayores. Pero “el que tiene, retiene” dicen, y en este caso han sonado perfectos. Ha sido de esos conciertos que te dejan con buen sabor de boca.

 
Hiperactivo

Estos últimos meses me estoy pegando la vida padre. He terminado el proyecto, salvo por algunos retoques aquí y allá. He subido unos cuantos vídeos del resultado final. Tampoco son para tirar cohetes, pero bueno, no estan mal. Lobo ya ha aparecido y me ha pedido corregir algunas cosillas de la documentación. Yo ya lo he hecho (alcanzando las 200 páginas de tomo, código aparte) y ahora estoy a la espera.

Así que aquí estoy, jugando a muchos juegos a la vez, y programando un nuevo ¿motor?. De momento no tiene tanta entidad como para llamarlo así, creo que por ahora se queda en un simple divertimento. Es 2D y corre sobre XNA. En un futuro me gustaría meter algo de 3D, pero simpemente para darle un poco de espectáculo al 2D, nada más.

Al contrario que el proyecto, lo estoy construyendo con el mínimo de abstracciones posible, de abajo a arriba. En unos pocos días ya tengo imágenes que se pueden escalar y rotar, independencia de resolución (incluso con resoluciones panorámimcas), gestor de estados (el mismo que el de flexo) y una clase para usar mi gamepad de PS2 pues, por defecto, XNA solo usa pads de la XBox360.

Así a lo tonto me he enganchado bastante con esto y es que, pese a pequeños encontronazos con la API de Microsoft (como por ejemplo la forma de asignar el centro de rotación a un sprite), el resto está siendo sencillo. Hay ciertas limitaciones, pero intento no darle mucha importancia. Son limitaciónes que me obligarán a pensar de otra forma, y de momento está siendo divertido.

También estoy enfrascado en otro proyecto que todavía está en pañales, pero que puede resultar muy instructivo, por aquello de aprender a trabajar en equipo. Y me han ofrecido colaborar en la banda sonora de un corto amateur, gracias a subir mi música a Jamendo y LastFm.

Ayer envié mi C.V. a una empresa querida por varios lectores de este blog, y ando a la espera de que me contesten. Si la cosa va bien, volveré a Oviedo otra vez. Me da en la nariz que me acordaré de estos momentos en los que tenía tanto tiempo libre con nostalgia. De momento, carpe diem.

 
Mis discos en Jamendo

De vez en cuando me da por hacer “discos” agrupando canciones que tengo por ahí. Hasta ahora, las colgaba del blog subiéndolo como archivos comprimidos a MegaUpload. Con el tiempo esos archivos caducaban, claro. Así que no parecía una solución demasiado definitiva.

Hace un tiempo intenté subir canciones a Jamendo, que básicamente es un repositorio para discos libres (gratuitos y legales) pero no conseguí subir mis discos. Ahora lo he vuelto a intentar con más éxito, aunque he tenido que convertir mis pistas a FLAC, algo que no me ha gustado mucho porque pasar mis canciones de un formato con pérdida (MP3) a FLAC no tiene mucho sentido.

Sin embargo, todos los formatos que ofrece Jamendo son sin pérdida, y deberían dar la opción de alguno con pérdida, como OGG (por aquello de seguir con software libre).

El caso es que voy a intentar ir colgando lo que pueda ahí, aunque no sé si podré subir los discos de remezclas/versiones por aquello de los derechos de autor de los temas originales. Tendré que mirar a ver qué se puede en esos casos.

Aquí tenéis mi página de artista en Jamendo:

http://www.jamendo.com/es/artist/miguel.herrero

Por lo que tengo entendido, permiten bajar los discos por descarga directa o por torrent, aunque no lo he probado todavía, pero tiene buena pinta. Nada más terminar de subirlos se pueden escuchar ‘online’. Para poder descargarlos habrá que esperar un par de días hasta que pasen el proceso de moderación.

Editado: Ahora también tengo presencia en Last.fm, aquí está mi perfil de artista:

http://www.last.fm/music/Miguel+Herrero

Y el de Jamendo, a pesar de estar hace pocos días, parece que lo ha escuchado bastante gente (muchísimo más que en mi MySpace). ¡Parece un buen medio para promocionarse!

 
Primera extracción de muelas del juicio

Hace una semana exacta me sacaron dos muelas del juicio, las del lado derecho. Elegí ese lado porque tenía recién hecha una endodoncia sin empastar, así que no podía forzar el empaste provisional. Ya tenía cierta idea de cómo iba a ser la experiencia.

Yo dejé pasar mucho tiempo desde que me empezaron a dar la lata, y quizá eso me haya pasado factura. Según me dijo el doctor, había echado unas buenas raíces y eso dificultaba la extracción. Si queréis saber si duele, pues depende. La de arriba estaba prácticamente fuera, solo que salía de lado, mordiéndome el carrillo. De esa ni me enteré cuando me la sacaron. En serio, no consigo saber en qué momento lo hicieron. La de abajo es otro cantar.

Me tuvieron que abrir la encía porque, aunque asomaba un poquito, la mayoría de la muela estaba por debajo. Eso no dolió, que la anestesia está para algo. Pero aunque no doliese, al ser una muela tan próxima al oído, podía oír como rozaba y cómo se movía mientras me la sacaban. No era nada agradable, y que conste que a mí no me molesta el ruido del torno.

Justo cuando estaban en la raíz de la muela, imagino, me empezó a doler un poco, porque los nervios son muy sensibles. El doctor me puso un poco más de anestesia por la zona y me sacó la muela del todo. Mejor que duela un poco y pase rápido a que estén con un tia y afloja. Tras eso, respiré hondo, me cosieron la herida y pa’ casa.

Nada más llegar no me molestaba demasiado, dentro de lo que cabe, aunque notaba que se empezaba a hinchar toda la zona. Al día siguiente me salió un buen bulto en la mejilla, que con los días se fue tornando cada vez más amarillento. Como si me hubiera dado un gancho Mike Tyson.

Ahora ya no me duele apenas, aunque los puntos molestan un poco. Mañana mismo me los quitan y supongo que con ellos se irán mis últimas molestias, aunque sigo teniendo algo de color amarillento por la zona. Tenía pensado sacarme las del otro lado dentro de una semana, pero creo que tendrá que esperar un poco. Necesito un respiro.