Había mucha expectación con el que se prevé que sea el último Castlevania para Nintendo DS y, al menos a mí no me ha defraudado. Es cierto que no es perfecto, y tiene muchas cosas a mejorar, pero al menos han intentado hacer algo distinto y no les ha salido mal.

Empezando con la parte audiovisual, el juego es excelente. Los gráficos son detalladísimos y con numerosas animaciones muy fluidas. Además han dejado de usar elementos 3D salvo para ciertos puntos, pero la mayoría vuelve a unas fantásticas 2D. Enemigos gigantescos, muchos enemigos nuevos e interesantes (me encantaron las estrellas de mar) y variados mapeados.

Se ha optado por dividir el mapa en dos tipos de jugabilidad. Por un lado, tenemos los exteriores, que visitamos en la primera mitad del juego, y son similares a los niveles de los Castlevania clásicos, con mapeados muy simples. En la segunda mitad visitamos el castillo que tiene un diseño más enrevesado, aunque es bastante más pequeño que en otras ocasiones.

El sonido es excelente, tanto los efectos especiales, como la música, que busca introducir algunos elementos nuevos respecto de entregas anteriores, pero manteniendo la esencia. Una de las conversaciones típicas sobre el juego ha sido su aumentada dificultad. El juego es más difícil que los anteriores, y ya no vale ir del tirón matando todo lo que te pase por delante.

Algunos enemigos normales son duros, y no mencionemos los jefes. Sin embargo, nunca me sentí estafado, sino que me pareció una dificultad sana, alta pero justa. Una vez que conoces la debilidad de los enemigos o los patrones de los jefes, suelen ser pan comido. Y sin duda, diré que la mejor arma para matar a algunos enemigos es la paciencia.

Aún así tiene algunos elementos que podían mejorarse. Hacia mitad del juego, moriremos si no hemos encontrado a todos los personajes del pueblo, y eso implica encontrar varios pasadizos ocultos.En ese caso, me pareció que los aldeanos deberían estar más a la vista, pues algunos resultan muy complicados de encontrar.

El jefe final también es un punto negativo, y no por su alta dificultad precisamente. Drácula resulta extremadamente fácil, y en pocos intentos lo habremos derrotado. Y no, no tiene más “transformaciones” ni nada de eso. Lo matas bien muerto.

Pese a todo, éste ha sido un Castlevania que me ha dejado buen sabor de boca, más que los otros dos. No me he quedado atascado muy a menudo, y la dificultad estaba exactamente donde tenía que estar. Los enemigos nuevos también se agradecen, tras varias entregas con mucho reciclado.
No es perfecto, pero de los tres Castlevanias de la DS es el que más me ha enganchado.

Puntuación: 4/5