¿Qué pinta Square-Enix en el desarrollo de una actualización del primer matamarcianos conocido? Pues no tengo ni idea, pero sí sé que es un magnífico juego que salió a la vez que Arkanoid DS y, al contrario que este, triunfó en la crítica. Y ya os digo yo que en el público también triunfa.

Nunca he sido un fan de Space Invaders, siempre ha sido uno de los juegos clásicos que menos he jugado, a MUCHA distancia de otros como Pac Man o Tetris. Le faltaba ritmo, todos los niveles son iguales, sin demasiadas sorpresas aparte de la creciente velocidad.

Sin embargo, en este han mantenido la estética y parte de la jugabilidad, pero han cambiado el resto, para que tengamos que estar concentrados y atentos a cualquier cosa que pueda suceder. Nos encontramos cosas como un ritmo muy rápido, powerups, enemigos con escudo, enemigos que explotan, enemigos grandes, enemigos que se ponen de lado (y, al ser 2D, quedan como una línea en la pantalla) y muchas cosas más, entre ellas batallas con jefes finales.

Hay cinco niveles, y al final de cada uno hay un jefe final que deberemos derrotar. Ninguno es excesivamente complicado, salvo el último que requiere esquivar balas con cierta precisión, pero realmente, es algo muy ligero, no a lo DoDonPachi, así que cualquiera con dos pulgares podrá pasárselo.

El juego quizá resulta demasiado repetitivo en partidas largas, pero en pequeñas dosis resulta divertidísimo, y la presentación le ayuda mucho. Aquí no hay elementos 3D y abunda el pixel-art, pero está lleno de detalles. Los fondos son muy psicodélicos (y aquí si hay 3D) y todo está sincronizado con la música. Incluso los disparos, o los enemigos, todo está sincronizado con la fantástica música electrónica.

Lo probé por casualidad, y para ver cómo demonios un Space Invaders ocupaba 128 megas. Pero aquí la cantidad va liga a la calidad. Dadle 2 o 3 minutos de juego para que su magia haga efecto en vosotros. Y usadlo con moderación, que ya nos conocemos.

Puntuación: 5/5