Guau. Qué primera hora tiene este juego. La primera hora es bestial, da miedo y tiene unos graficazos impresionantes. Detrás hay otras 7 horas que podrían resumirse en “meh”. El problema de este juego es que busca convertirse en algo a toda costa, en lugar de ganárselo a pulso como suele ser lo habitual. Veamos a ver si puedo acordarme de todo:

La cámara es similar al Resident Evil 4, se manipulan objetos como si lleváramos la Gravity Gun del Half Life 2, se nos permite parar el tiempo a lo Max Payne (aunque aquí ralentizamos objetos concretos en lugar de toda la escena), los interfaces son 3D y están integrados con el mundo, algo que ya hizo Doom 3 (aunque aquí está mucho mejor, luego lo explicaré con más detalle), y hay partes sin gravedad que recuerdan a Prey, aunque mucho peores. Casi todo recuerda a otros juegos.

La historia recuerda a todos los juegos de este tipo y a ninguno en general. Y ahí radica su principal problema, todo son topicazos. La chica inteligente, el militar negro, la novia que te camela, todo está ahí. No creo que os destripe nada si os digo que al terminar el juego, tras la calma de haber matado al jefe final, usan un último susto rápido antes de pasar a los títulos de crédito. Si me dieran un dólar por cada vez que…
Al principio la historia tenía su aquel, pero cuando llevas jugadas un par de horas, ya no hay más.

Básicamente, nosotros somos el currante, y nos toca reparar toda la nave, que si conecta esto, que si abre aquella puerta. Ni una sola misión importante, todos los objetivos son “carne de becario”.

El planeta está lleno de unos bichos similares a los de La Cosa y la forma de matarlos es desmembrarlos todo lo posible, aunque también se les puede disparar a bocajarro, solo que tardan más en morirse.

El juego tiene una factura impecable, eso sí, está muy cuidado técnicamente. Con suficientes puntos de guardado, un sistema de mejoras (me encanta mejorar el traje con blindajes, queda muy chulo) y una organización en niveles bastante tradicional pero efectiva. En lugar de dejarnos vagar por la nave, se cortan las zonas en “niveles” que resultan ideales para pequeñas rachas de juego, con lo que facilita eso de “sólo una más”.

El interfaz 3D se proyecta en hologramas y realmente es 3D, podemos mover la cámara y ver la profundidad de cada ítem. No hay interfaz durante el juego: las armas indican su capacidad, y el traje tiene una especie de tubo fluorescente en la columna vertebral que actúa a modo de vida. Es fácil de leer y no interrumpe la acción, pues no se pausa el juego al acceder al inventario. También hay un mapa en 3D pero resulta un caos de leer en algunos niveles, así que tenemos un botón que, al pulsarlo, nos muestra la línea que debemos seguir hasta nuestro siguiente objetivo.

No es un mal juego en absoluto (al fin y al cabo, lo he terminado) pero no consigue ganarse un espacio propio, pues tras los primeros momentos de juego, ya tiene poco que enseñar. Algo se han reservado, claro, pero no tanto como para rellenar las 8 horas siguientes. Yo lo hubiera dejado en 6 horas tranquilamente.

Si os gusta la ciencia ficción y pelis como Horizonte Final (que me encanta), Alien y La Cosa, os entretendréis mucho con este juego. Y si no habéis jugado a los juegos que mencioné al principio, todavía mejor. Por desgracia, yo sí que lo hice, así que le pongo un suficiente.

Puntuación: 3/5