Grandísimo juego que forma parte del epitafio de la desarrolladora Clover. Sin duda alguna, entra en el grupo de los juegos de PS2 con mejor calidad gráfica. Y no solo técnicamente, sino que tiene tanto talento artístico que no me cabe duda de que podrá aguantar el paso del tiempo sin problemas. Y como juego también cumple las expectativas plenamente. No es un juego excesivamente innovador, pero todo lo que hace, lo hace como el mejor.

Cuando empecé a jugar este juego, hace un par de meses, no sabía gran cosa. Era un juego con una pinta increíble y la forma de juego estaba basada muchísimo en los Zelda. Yo le echaba unas 10 horas, o así. Y me lo he terminado en 32, aún a sabiendas de que me he dejado mucho contenido sin descubrir. Es un juego que se deja querer.

Si has jugado a un Zelda, ya sabes por donde van los tiros, personajes infantiles y una historia donde los buenos son muy buenos, y los malos muy malos. Donde se requiere habilidad, pero lo fundamental es darle al coco a la hora de derrotar los enemigos. Donde las mazmorras están llenas de esos pequeños puzles que, habiéndote enseñado las reglas básicas del juego, eres tú el que debe dar un paso más allá para resolverlos, con la consiguiente gratificación personal que ello supone.

Técnicamente, poco se puede decir ya. Visualmente es impresionante, sin ninguna ralentización y con una dirección artística que ya quisieran muchos juegos actuales. Los árboles serán planos bidimensionales, pero están cargados de vida, de sombras que se mueven, y de interacción. Porque nosotros tenemos un gran poder para manipular el entorno.

Nosotros manejamos a Amaterasu, el dios del sol encarnado en un lobo. Y según avance el juego podremos aprender técnicas para nuestro pincel celestial, que nos permitirá pintar directamente en la pantalla. Si pintamos un círculo en el cielo, saldrá el sol, si dibujamos una media luna, saldrá la luna (algunas misiones solo se pueden hacer de noche). Podremos hacer florecer a los árboles, mover fuego, agua y relámpago, detener el tiempo y muchas más. Y es que aunque en el juego nos dicen que podremos tener 13 poderes, hay varios que pueden ser mejorados, dando un comportamiento complétamente distinto.

La música y los efectos de sonido también están muy cuidados, y los escenarios son amplios y variados. Hay varios minijuegos con los que distraernos y conseguir premios e incluso podemos aprovechar las pantallas de carga para conseguir items.

Por ponerle una pega, el juego no tiene voces, y hay mucho texto. En ocasiones demasiado. Los diálogos son muy sencillos, y aún así en ocasiones gastan demasiado tiempo para explicarte trivialidades. Pero no hay mucho más por lo que quejarse, el juego está constantemente recompensando al usuario, con items interesantes o extras. De hecho, al terminar el juego, se tiene acceso a la banda sonora y a cientos (literalmente, yo diría que al menos 300) bocetos del diseño conceptual. Además de poder empezar una nueva partida con ciertas “ventajas y objetos añadidos”.

Cerca del final, estuve pensando en darle una buena nota, pero no la nota máxima. Sin embargo, cuando empezaron a pasar lo títulos de crédito, me vino la misma sensación que tuve al terminar ambos juegos del Team Ico, me dio pena terminarlo. Puede que tenga sus pegas, o cosas que yo mejoraría, pero son tan nímias con respecto a lo que el juego da, que no tengo más remedio que ponerle la mejor nota. Uno de los mejores juegos que la PS2 ha tenido, y posiblemente también uno de los mejores para Wii.

Puntuación: 5/5