El martes pasado tuvo lugar la presentación de mi proyecto fin de carrera. Y, a pesar de todo, fue mucho mejor de lo esperado. Al llegar allí, no hubo apenas problemas técnicos, el proyector funcionó perfectamente y dos tercios del tribunal apareció puntual. La tercera en discordia no llegó excesivamente tarde.

Realicé la presentación en el tiempo esperado y luego llegó el turno de preguntas. La mujer, que me había ignorado completamente durante la presentación, buscó fallos al documento (supongo que eso estaría haciendo mientras presentaba). La verdad es que creo que el Tomo estaba bastante bien redactado y estructurado, así que no encontró gran cosa. Lo único que echó en falta fue algún tipo de “diario” sobre el desarrollo y las decisiones que había tomado. Mencioné que no me parecía apropiado incluir eso en el tomo, pero que estaba en un blog (cuya dirección aparecía al final de la presentación). Hizo un par de preguntas más, pero nada preocupante.

El otro miembro del tribunal, que creo que da álgebra en la ingeniería técnica, estuvo simpático y más que preguntas, se notaba que tenía curiosidad sobre cómo había hecho ciertas partes del proyecto. Especialmente, recuerdo que me preguntó si algo de eso se daba en la carrera, o lo había hecho todo por mi cuenta.

He dejado a Raúl Izquierdo el último porque, como siempre, estuvo muy divertido y con ese tono satírico suyo tan habitual. Además de que era el único que presentía la cantidad de horas que había echado en el proyecto.

El veredicto duró bastante más de lo esperado, pero la nota fue casi la máxima, supongo que porque resulta difícil medir la complejidad de los proyectos sin haberlo sufrido en tus propias carnes. Tampoco me quejo, pues otros proyectos lo hubieran merecido más que yo.

En fin, lo importante es que ya se acabó la etapa universitaria para mí (¡por fin!) y espero que mis amigos se animen a terminar cuanto antes.

Un saludo muy fuerte a los dos espectadores que fueron a la presentación, hacía mucho que no os veía. También a los que no pudieron ir por motivos de trabajo. Y a los que todavía os queda para terminar la carrera (como a Knudow) ¡mucho ánimo!

Se pasa mal… pero se pasa.