Últimamente los juegos que veo son difíciles de distinguir entre sí. Todos son secuelas de juegos que llevamos viendo los últimos 5 (o 10) años y cuando son franquicias nuevas no suelen tener demasiada personalidad. Me agrada ver que, aunque este juego sea ya el 5º en la serie, sigue teniendo la seña de identidad de los creadores.
En este Burnout tenemos una ciudad abierta, más pequeña que la de otros juegos, pero mucho más llena de atajos y saltos. Tenemos unos choques espectaculares, un estilo de juego muy similar al Midnight Club pero con suficiente distinción de éste. Y encima han ido sacando unos cuantos packs de contenido gratuito en la XBox, que ahora disfrutamos en PC en el pack del juego.
El juego tiene diversos tipos de competición: carrera, trucos, otro en el que tenemos que derribar a los contrarios, otro en el que debemos llegar a un punto sin que nos destrocen el coche y luego hay pruebas contrareloj. El juego es muy divertido aunque han tenido que hacer ciertas concesiones en la jugabilidad.
Por ejemplo, la física es espectacular, especialmente en los choques, pero no hay un “restart” como tal, así que lo mejor que puedes hacer es buscar otra carrera en la zona en la que estés. No suele ser problema, las carreras se eligen quemando coma en un semáforo (todos los semáforos tienen una carrera asociada) pero hay una zona en concreto, hacia el este, que es bastante larga y apenas tiene carreras.
Para que la gente se oriente mejor en la ciudad, todas las carreras acaban en uno de los puntos cardinales de la ciudad, que tienen algún tipo de edificio emblemático que se pueda distinguir. No es mala idea, pero cuando uno se queda sin carreras, tiene que conducir bastante para encontrar una. En el Need for Speed Underground 2 ya probaron el concepto de “conducir hacia las carreras” y tuvieron que añadir menús de selección en las siguientes entregas, para agilizar el proceso.
El sonido es muy bueno, y la banda sonora es enorme. Además del típico EA Trax con canciones rockeras (sí, aquí el hip hop y el tunning brillan por su ausencia) tenemos canciones de los Burnout anteriores y una selección de música clásica. Porque no hay nada mejor que destrozar coches con Beethoven de fondo. Y qué puedo decir de el tema principal, el que suena nada más arrancar el juego: el himno de los Guns’n'Roses “Paradise City” que, evidentemente, es el nombre de la ciudad de este juego.
El juego tiene un pack con motos, aunque las carreras con éstas son solo contrareloj, pero el manejo es muy convincente y encaja bien en el juego. Una de las “pegas” de los jugadores es que no hay personas en el juego. La ciudad no tiene peatones y los coches están vacíos. Es cierto que sobre las motos va un motorista, pero desaparece cuando hay un accidente. Evidentemente esto tiene que ver con la calificación por edades del juego pero, en mi opinión, no se echa en falta.
No hay policía, no hay peatones, solo tráfico, rampas y saltos por doquier y unos atajos la mar de variados. La parte negativa es que es relativamente corto y fácil. Realmente, hasta haber jugado más de la mitad del juego no tuve ningún problema en las carreras. Y de golpe y porrazo todo pareció haber subido de dificultad. Pero eso no quita que sea un juego divertido y altamente recomendable. Especialmente si disfrutas viendo la destrucción de vehículos a cámara lenta.
Puntuación: 5/5

