No esperaba nada bueno de este juego. Le habían quitado la saga a sus desarrolladores porque habían dejado de interesarse por la franquicia. Claro, a Konami no le interesaba dejar parada a una de sus franquicias con más renombres. Así que cogió a un estudio americano, bastante arriesgado en mi opinión. Y no solo por ser americanos, sino por ser ex-trabajadores de Shiny (que desde que se dedicó a hacer juegos de Matrix fue a pique) y de The Collective (que no sacó un juego decente desde el Star Trek: The Fallen).

Las imágenes no tenían mala pinta, pero tras el Silent Hill: Origins de la PSP, había sentimientos encontrados con este juego. Y tras terminarlo, he de decir que los sentimientos encontrados siguen ahí. El juego hace muchas cosas bien, pero en otras falla o no llega al nivel que se le exige.

Gráficamente está bien, aunque no es lo más impresionante en esta generación. Las pantallas de carga son bastante largas para el tamaño del escenario que se carga, y las animaciones faciales de los personajes están en el Uncaney Valley. Vamos, que dan yuyu. Especialmenten el normal mapping en los dientes les hace parecer más colmillos que dientes. En fin, que los personajes dan más miedo que los monstruos en sí.

Y es que los monstruos son bastante opacos. Ántes tenían una capa brillante como de “baba” que siempre viene bien para darles ese aspecto asqueroso e indeterminado que se necesita. Aquí tienen demasiado poco detalle, y son monstruos demasiado obvios. Para los que no hayan jugado a algún juego de la saga, cada Silent Hill depende mucho de la psicología del personaje principal, y en base a él se crean los entornos y los monstruos. Digamos que el pueblo en sí responde al subconsciente del personaje. Aquí los bichos son demasiado estereotipados: perros, enfermeras, unos que tienen una especie de hacha en la cabeza. No dan mucho miedo.

Y además buscan la aprobación de los fans metiendo a calzador elementos que no cuadran con ese “subconsciente” del personaje, como Pyramid Head. Todos sabemos que salió en el Silent Hill 2 y que dejó su marca como mejor malo de la saga. Pero no volvió a salir porque, tal y como está diseñado el folklore de Silent Hill, no debería hacerlo. En el 3 y el 4 esto se respetó. Llegaron los americanos y, para variar, se llevaron por delante todas estas reglas de diseño.

Por ese mismo motivo resulta raro que todos los personajes del juego (y hay más que de costumbre) vean el pueblo de la misma manera. En otros Silent Hill cada personaje veía el pueblo a su modo, y lo que a unos les parecian monstruos, para otros no existían. Aquí hay más inspiración de la película que de los juegos anteriores y eso hacer que, al igual que la película, intente desesperadamente dar miedo pero nunca llegue a conseguirlo.

El sonido sigue estando muy bien, tanto en el apartado de efectos y voces como en la música, que sigue siendo creada por el mismo compositor de los anteriores juegos: Akira Yamaoka. La música sigue en el mismo tono y, aunque es correcta, empiezo a echar en falta algún tipo de novedad. La banda sonora no ha evolucionado mucho tampoco, y parece menos inspirada que de constumbre.

¿Todo es negativo? Claro que no, el juego va muy fluido y las batallas de jefes finales son interesantes. De hecho, el diseño de los jefes es bastante truculento y más acorde a lo habitual de la saga, con anatomías deformes y extrañas. Los combates son algo frustrantes, aunque siempre lo fueron. Pero es que esta saga no suele estar enfocada a los combates… salvo en esta entrega en la que los combates han tomado mucho más protagonismo. Ahora tendremos que cubrirnos y esquivar los ataques para contraatacar, cosa fácil cuando solo hay un enemigo, pero no suele ser el caso. Y la cámara no es especialmente buena para seguir los movimientos de varios enemigos a la vez.

No es un mal juego, pero busca ser conservador y demasiado complaciente con todos. Quiere satisfacer a los fans, y a los que vieron la película. Quiere que los gráficos destaquen, aunque a veces haya que forzar algo la historia para ello. Quiere mejorar la jugabilidad, aunque parecen haber hecho disparos al aire en lugar de centrarse en algo concreto. Sin embargo, yo esperaba una catástrofe, y el juego no está mal. A ver si para la siguiente entrega dejan desmelenarse un poco más a los desarrolladores y seguro que nos sorprenden. Por ahí debajo están los elementos de un gran juego, solo falta sacarlos a relucir.

Puntuación: 3/5