Posiblemente nunca llegue a terminar este juego nunca. Y todo porque no lo he jugado como él quería.

La saga Final Fantasy se me resiste desde hace tiempo. Ya he caído en las garras de varios y siempre suele pasar lo mismo. Me engancha la historia y los escenarios, me interesa el combate (aunque mi táctica no llega más allá de atacar y curarme) y cuando llevo más de la mitad del juego (usualmente el 75-85%) me topo con un muro que no puedo pasar. Y la única solución es pasarme horas subiendo de nivel en batallas que son un tostón.

Las batallas aleatorias y mi escasa paciencia no se llevan bien. Pero, aunque la historia normalmente sea un cliché, me suele enganchar. Quizá sea el respeto con el que se tratan los personajes, o las conversaciones íntimas en esos momentos reveladores. Admito que juego a estos juegos por su historia, nada más. Me gustaría tener algo mas de vista a largo plazo para los combates, pero yo soy de esos soldados en primera fila que cargan contra el enemigo.

Evidentemente, he jugado mucho al FFX. He disfrutado con su historia y sus cinemáticas. Incluso reconozco que ha habido algunos combates muy interesantes, sobre todo con jefes (el combate sobre la nave con el dragón o el primer combate contra Seymour). En algunas zonas la cantidad de combates aleatorios rozaba claramente el límite de la legalidad. Sin embargo seguí avanzando.

Disfruté con los puzzles que había en los templos. Zonas en las que, sin enemigos, tenías que pensar un poco. Lo justo para cambiar de aires ántes de volver a la rutina habitual. Escuchando esa gran banda sonora, algo que no podía faltar en un juego de esta saga. Aunque ya podían variar algo más la música de los combates, los que lo hayan jugado la tendrán grabada a fuego.

Y hay chocobos y moogles, que siempre ayudan a sobrellevar la pesada carga. Sin embargo he llegado a un punto del que me niego pasar. He desarrollado mucho unos personajes determinados, poque los otros apenas los usaba y me parecían muy debiluchos. Bien, pues esos personajes son los únicos que saben nadar, y ahora por narices tengo que cruzar un riacuelo nadando. Así que claro, tengo que usar a esos personajes, y en cada combate me los acribillan sin dar tiempo a reaccionar.

Estoy a las puertas del final, a punto de encajar las piezas del puzzle, y me siento estafado. Me han dado libertad, y nadie se ha encargado de avisarme de que, a pesar de la libertad, debería haber jugado de otra manera. Tras decenas de horas de juego nunca tuve ningún problema como este. Me costaría más o menos ganar un combate, pero ahora mismo la diferencia entre yo y los enemigos es abismal.

No voy a darle una nota negativa, a fin de cuentas, no es un mal juego. Tiene muchísimos puntos a favor, pero este no va a ser el Final Fantasy que consiga terminarme. El sistema de juego es como los Final Fantasy más clásicos, y los personajes son interesantes (aunque no son los MÁS interesantes de la saga).

Quizá por eso sigan sacando juegos. Quizá cuando yo consiga terminarme alguno sí que se cumpla lo de “Fantasía Final”. Pero de momento ya estan a punto de sacar la decimotercera entrega y no creo que vaya a romper el ciclo a corto plazo. Seguiré intentándolo.

Puntuación: 3/5

P.D.: Se que no suelo hacer reviews de juegos sin habérmelos terminado. Pero este era un caso perdido y quería dejar constancia. A fin de cuentas, este blog también es como mi diario… de algún modo.