El mismo día que compré la consola, fui a la lista de juegos arcade y compré el juego que nos ocupa. Ya había echado unas cuantas horas a la primera parte en PC y otras tantas a la genial versión de DS. Así que no pude evitar comprarlo. Y me parece una compra estupenda.

Supongo que todos conozcáis ya de qué va este juego, básicamente de matar todo lo que se mueva y aguantar el máximo tiempo posible. En esta secuela han metido 6 modos de juego distintos y nuevos enemigos. Y han mejorado la calidad gráfica, no solo añadiendo más efectos visuales, sino aumentando la definición de todo lo que se ve en pantalla. A priori no parece que haya cambiado gran cosa, pero lo comparé con la demo del primero y vaya si se nota.

Como siempre, los enemigos mantienen una máxima, son muy simples, manteniendo un mismo comportamiento contínuamente. Los rombos azules te persiguen en línea recta, los verdes evitan tus balas, etc. Han añadido algunos enemigos nuevos heredados de las versiones de Wii y DS que aportan más variedad.

Sin embargo, la estrella son los modos de juego. Además del clásico, que nos permite jugar hasta que perdamos todas las vidas, tenemos otros más originales. Uno de mis favoritos llena la pantalla de agujeros a los que tendremos que entrar para poder disparar. Evidentemente, éstos se cierran con el tiempo, por lo que deberemos ir cambiando de posición contínuamente, sin poder disparar en esos viajes.

Otro modo muy interesante nos obliga a sobrevivir sin poder disparar en ningún momento, y solo podremos eliminar enemigos pasando por determinados puntos del mapa que generan una pequeña explosión a nuestro alrededor.

Es un juego muy sencillo, y si os habéis bajado la demo ya sabéis lo que os espera. Sin embargo, a mí es un juego que realmente me gusta mucho y al que sigo jugando bastante habitualmente. Y es que las partidas son cortas e intensas, es uno de esos casos de “una partida más”. No reinventa la rueda, pero es divertido y tiene un buen precio.

Puntuación: 4/5