Es un clon de Diablo. Y no uno especialmente memorable, pero para la DS tampoco hay muchos dónde elegir, y realmente este va a piñón fijo con lo que quiere ofrecer. Hay historia, pero es prácticamente nula: salva el mundo (¿quién necesita más?).

Los gráficos tampoco son nada del otro mundo, con un estilo que perfectamente podría haberse usado en cualquier juego de Super Nes. Lo mismo podría decirse del resto del juego: sonido, gameplay, controles. Todo es muy básico y poco inspirado. Los niveles se generan aleatoriamente y el objetivo es llegar hasta la salida.

Si mueres, el juego termina. No es que ocurra a menudo, pero tampoco hay que ir estilo rambo. Hay que mantener las distancias. Hay bastantes tipos de armas y en lugar de elegir un tipo y otro de clase, eliges diréctamente las habilidades que quieres usar (que normalmente están relacionadas con ataques especiales según el tipo de arma o magia).

Al final de cada mundo hay un jefe final que no suele ser particularmente difícil (me costó más pasar a través de algunos grupos particularmente poblados de enemigos) que al matarlo suelta algún objeto  especial. Por lo demás, es un juego muy genérico pero sólido. Si tienes ganas de desconectar (yo lo jugaba antes de dormir) y divertirte sin complicaciones, no es un mal juego. Sin embargo no intenta destacar de ninguna manera.

Ya os aviso que tampoco es muy largo, creo que lo terminé en unas 4 o 5 horas. Quizá me atrajo el hecho de que sea un juego tan chapado a la antigua, aunque no resulta, ni mucho menos, difícil. Pero es entretenido.

Puntuación: 2/5