Compré este juego hace ya unos cuantos meses, básicamente por dos motivos: estaba muy barato en Amazon, y y pertenece al género de rol hack’n’slash a lo Diablo. En la mayoría de páginas de críticas de videojuegos lo ponían a caldo. Y en el fondo, tenían mucho con lo que meterse, empezando por el hecho de que los creadores tardaron muchísimo en finiquitarlo (lleva en desarrollo desde los tiempos de la Playstation original). Al menos consiguieron sacarlo, tras pleitos con Epic por el Unreal Engine, varios cambios de tecnología y seguramente muchos otros problemas.
Lo curioso es que el juego no está tan mal. Tiene problemas, está claro, pero otros juegos con menos “traumas” (como el Rygar de PS2) salen bastante peor parados. Gráficamente cumplo, con texturas trabajadas (especialmente en los escenarios) aunque los personajes dan algo de grimilla, sobretodo en planos cortos, aunque en este aspecto están por encima de los de Halo 3.
La historia es una vuelta de tuerca a la mitología nórdica vista desde el punto de vista tecnológico. Luchamos por Odin, nos acompaña Thor (que me recuerda un montón a Lemmy de Motörhead) y Loki sigue siendo un mentiroso, aunque en esta ocasión lo que intenta es obtener toda el poder posible, aunque sea cometiendo atrocidades contra la naturaleza.
Y es que en el universo de Too Human, los poderes los dan los implantes cibernéticos en los cuerpos de los protagonistas, de ahí el título del juego, que nos invita a pensar en hasta qué punto seguimos siendo nosotros mismo si nuestro cuerpo lo componen casi en su totalidad implantes externos. La historia no está mal, aunque es muy típica, pero la manera de alterar el universo original e integrarlo en ese look cyberpunk, salvando las distancias, le sienta bien.
El juego se maneja principalmente con los dos sticks. Con el izquierdo movemos a nuestro personaje y con el derecho indicamos hacia dónde queremos atacar. El problema de este juego no es la falta de calidad, sino que parece un producto incompleto, podía haber sido más.
El juego es bastante corto y lineal, apenas hay un par de caminos alternativos. Solo tiene multijugador para dos jugadores y a través de Xbox Live, nada de jugar dos personas en la misma consola. Y en un juego de este tipo, cuantos más jugadores, mejor.
El apartado del botín está bastante cubierto, con varias armas y armaduras que afectan al personaje y cuyo aspecto visual podemos apreciar. De hecho, quizá haya demasiados objetos y la mayoría los venderemos por sernos totalmente inútiles. Tampoco hay misiones como tales. Hay cuatro mundos, cada uno de ellos dividido en cuatro o cinco partes. Entramos en ellos, los recorremos y volvemos a la ciudad para “desbloquear” el siguiente mundo.
Los enemigos tienen un buen diseño visual, siendo todos máquinas pero basándose en criaturas fantásticas: trolls, elfos, etc. Lamentablemente hay muy poca variedad, aunque utilizan las típicas variaciones de hielo/fuego y demás para que los efectos de sus ataques sean algo diferentes.
Otra pega es que los enemigos suben de nivel junto con nosotros, por lo que siempre serán más o menos igual de difíciles, y no parece que hayamos progresado nada aunque tengamos un nivel muy alto. De hecho, si el juego nos resulta difícil, suele significar que tenemos algo en el inventario que mejorará nuestro personaje. Sin embargo el juego no es un paseo, mantiene ese punto de dificultad sin resultar frustrante. Lo malo es que siempre es igual.
No es un gran juego, pero es entretenido, y no es extremadamente corto. Sin duda, resulta recomendable jugarlo con un amigo, aunque tampoco es mal juego para jugarlo solo. Sigue habiendo bastante gente jugándolo en Xbox Live, así que podréis jugarlo con desconocidos sin demasiados problemas. Si consiguen sacar una segunda parte más pulida, sin duda será un juego a tener en cuenta.
Puntuación: 3/5


[...] Y dado que me encantan los juegos tipo Diablo (no hay más que recordar los vicios que me pegué al Too Human) este no podía ser [...]