Por recomendación de uno de mis cuñados, he visto ‘Hana-bi’ de Takeshi Kitano. El mismo Takeshi Kitano que ideó lo que aquí se conoció como ‘Humor amarillo’. Y curiosamente tiene una biografía bastante interesante.
La historia trata de un policía al que rodean una serie de desgracias, afectando a sus compañeros de trabajo y a su familia. Su mujer tiene leucemia y su mejor compañero sufre un balazo que le deja en silla de ruedas. Su vida va lentamente sumiéndose en problemas mientras intenta pasar con su mujer el mayor tiempo posible.
La película es lenta pero intensa y necesita que el espectador se implique. Aquí los personajes son muy fríos, y no son demasiado habladores, especialmente el protagonista que apenas dice un par de frases en toda la película. Sin embargo hay muchas escenas en las que ’se palpa’ lo que sienten los personajes.
Curiosamente, el compañero que queda en silla de ruedas, recupera en parte la ilusión por vivir gracias a la pintura. Ésto es una referencia demasiado obvia para dejarla escapar, y es que unos años antes, el propio Kitano sufrió un accidente (que resultó ser un intento de suicidio) y en el hospital le recomendaron pintar para recuperar la motricidad.
La película es melancólica en general, pero tiene ESOS momentos que le hacen sentir bien a uno. Al principio parecía una película bastante convencional, pero según avanza. uno se da cuenta de que la película es bastante audaz, incluyendo escenas sangrientas (aunque pretenden impactar, y son secuencias muy cortas) o tramos de la película muy calmados y en casi completo silencio. También hay cabida para levantar alguna sonrisa. Y sorprendentemente, funciona.


