Acabo de completar los mundos principales de este juego. Me falta el último mundo que aparece cuando conseguimos todos los items de los niveles, pero como no sé lo que me llevará, hago este análisis ahora.
Desde que ví algún vídeo de este juego tenía ganas de probarlo ‘in situ’. No me podía creer que pudiera jugarse de forma fluida en la DS. Gráficos sin apenas pixelaciones y con una física sencilla pero muy cuidada.
El juego consiste en llevar una serie de espíritus hacia el final del nivel (un cubo negro). La única manera de mover a los espíritus es en una burbuja, que podemos soplar (no literalmente, se mueve con el stylus). Para superar los niveles tenemos máscaras que nos dan habilidades.
Una de las máscaras nos permite crear burbujas, de esta forma podemos crear la burbuja con la que llevaremos a los espíritus (o hacer una nueva por si se nos rompe) o crear pompas adicionales para otras tareas (que no os voy a desvelar). Otra máscara nos permite reducir las burbujas, para facilitar su desplazamiento e incluso reducirlas tanto que acaben explotando. Por último, otra máscara nos permite cortar elementos del escenario (lianas que pueden engancharse en nuestras burbujas) o dividir una burbuja en otras más pequeñas.
El juego es relativamente corto, pues llegar al final de los niveles no es difícil. Sin embargo se premia explorar a fondo todos los niveles para encontrar items que nos permitan desbloquear un último mundo. Además, es una manera de volver a recorrer rutas alternativas, pues los niveles tienen muchos recovecos que explorar.
Cada mundo introduce novedades sustanciales en el gameplay, que dan mucha variedad al asunto. Especialmente me encantaron los dos últimos niveles, aunque tendréis que jugarlos para descubrirlas. Quizá la única pega es que resulta bastante corto, pero hay que reconocer que no se hace repetitivo en absoluto (a pesar de lo que pudiera parecer) y que no reciclan para alargar innecesariamente el juego.
Aunque sin duda, lo mejor del juego es la calidad visual y la interactividad con el escenario. Prácticamente todo los objetos, aunque sean de adorno, reaccionan a nuestros movimientos: el agua hace olas si nos metemos en él, podemos soplar casi todo y lo veremos moverse e incluso podemos cortar elementos del escenario (aunque no influyan en el juego). De hecho, al cortar objetos vemos que hay mucha precisión y no se limitan a cortarse por sitios predefinidos.
Son esos pequeños detalles los que marcan la diferencia. En este caso, a pesar de ser un título sin tanta publicidad como otros, destaca por el buen hacer que han demostrado sus creadores. Podría definirse como una mezcla entre Marble Marness y Gish, aunque creo que los supera a ambos. Totalmente recomendable.
EDITADO: Ya lo terminé, el último mundo es mucho más complicado que los anteriores, supongo que para la gente que se quedó con ganas de un desafío más difícil. Y al terminarlo se desbloquean un par de niveles con estética Okami, uno de los cuales es un sandbox (no se puede ganar en él). Además hay una galería de imágenes con las distintas fases del proyecto, desde que no era más que un prototipo. Y en los créditos, se hace mención a un par de aplicaciones open source (una de ellas es InkScape) ¡todo un detallazo!
Puntuación: 5/5



