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Blog de Miguel Herrero
Septiembre se acerca

Ya han pasado los examenes de Junio (para bien) y ahora mismo mi única preocupación es terminar el proyecto. El plan es presentarlo a mediados de Septiembre, y creo que es posible presentar algo decente en ese plazo.

Ahora mismo me encontraba enfrascado en el desarrollo del motor físico. Inicialmente iba a ser 2D, pero encontré un libro bastante decente con el que ya he hecho una simulación en 3D simplificada. El problema ha sido al incorporar los cuerpos rígidos a la simulación. Ahí he visto que no era tan fácil la cosa, y que no me iba a dar tiempo ni en broma.

Así que cambio de planes, voy a terminar la versión simplificada del motor para tener una física sencilla pero que funciona relativamente bien y así poder dedicar más tiempo a re-diseñar el motor en Agosto. Se supone que en lo que queda de mes tendría que terminar el motor físico y el motor de audio (no creo que me lleve más de un par de días).

Estoy aprendiendo un montón, y me doy cuenta que hacer algo tan ambicioso como lo que tenía en mente no es moco de pavo y hay que poner limitaciones. No puedes hacer algo sencillo y que a la vez permita mucha profundidad, son conceptos contrapuestos. Yo me estoy decantando por lo primero, espero que salga algo decente de todo esto.

 
Foobar 2000

Tras trastear con varios reproductores diseñados para manejar grandes librerías, me he quedado con el que titula esta entrada. He probado unos cuantos, y este es el que más se parece a lo que busco. El MediaMonkey mejor ni mentarlo, es muy Microsoft :P (en el peor sentido de la palabra, no como el WMP11), el SongBird es lentísimo y chupa memoria cosa fina, el Winamp no va mal y es el que me habría quedado si no fuera porque conseguí configurar el Foobar.

Y es que el mayor problema del Foobar es que da tanta libertad y la versión ‘limpia’ es tan espartana que resulta un caos para el novato. Hubiera acabado en la papelera junto con el Miranda si no fuera porque no tiene que interactuar con otros clientes y porque no tiene tantas toneladas de plugins.

Lo malo del Foobar es que apenas hay tutoriales o una mísera descripción de lo que hacen los plugins, o alguna captura de pantalla. Nada. Hay que curraraselo. Por lo menos tiene un modo de edición del interfaz que ya quisieran muchos. Activándolo (View > Layout > Enable Layout Editing Mode) podemos cambiar cualquier componente, dividir un componente con una barra horizontal/vertical y mucho más.

Básicamente, usando eso, y el plugin Facets para las tres columnas Artist/Album/Genre y conseguí un interfaz algo más a mi gusto. Lo último fue añadir las típicas notificaciones cuando carga un disco, que conseguí instalando el plugin Popup Plus (sí, conversión del de Miranda) y configurando un poco todo.

Por lo que he visto, Foobar también permite modificar los tags en masa y renombrar la ruta de los ficheros usando dichos tags. También añadí el plugin xBass para darle un ligero realce de graves que se agradece con mis altavoces normalillos. Y todo lo anterior usando unos 6-7 megas de ram… no puedo quejarme.

 
Lo pone en la etiqueta

Gracias al 20% en Saturn que hubo lunes y martes me decidí a comprar un disco duro externo. No había demasiadas opciones, la verdad. Por un lado, había un Lacie de 2.5″ con 80 Gb a 35€. Mi plan era centralizar mi colección de música, y con ese espacio no me daría para mucho. Por otro lado solo había dos competidores claros, y los dos eran de 3.5″ y 500Gb. Uno era Lacie y el otro no recuerdo. Cogí el Lacie por la marca, el diseño y que la carcasa era metálica y tenía unos pocos agujeros (el otro era de plástico y parecía un queso gruyere).

Acto seguido (tras hacer un formateo completo) empecé a organizar mi librería. Hasta ahora había tirado de mi discman con el que me importaba poco que los MP3 tuvieran bien los tags o si faltaban alguanos ficheros para completar un disco. Al terminar de copiar me encontraba con una biblioteca de unos 15.000 archivos y algo más de 60Gb. En casa tengo algunos discos más, pero esos estarán bien etiquetados (vamos, que los tengo en CD y habrá que codificarlos a MP3).

Evidentemente, no era plan de ponerse a arreglar todo a mano. Al final arreglé bastante con la web MusicBrainz. Allí bajé el Picard, que es un programa que rellena los tags que faltan y en caso de no poder identificar el archivo, sube una huella digital que se compara con la base de datos que tienen. He de decir que esa característica funcionó bastante bien, aunque cuando el archivo era demasiado general, lo mismo te lo metía en un Grandes Éxitos u otra recopilación. Sin embargo para temas de videojuegos que no había manera de ubicar, funcionó francamente bien. Incluso con artistas españoles, y no me refiero a Bisbal precisamente.

Por desgracia, cuando tienes álbumes hechos a mano, con canciones variopintas, es mejor que el programa no te las administre, porque te puede hacer un verdadero desbarajuste (a mí me ordenó las canciones de los 3 Guitar Hero y de Rock Band POR AUTOR). En estos casos más vale copiarlas a pelo en la librería y pa’lante.

Cuanto tenía que cambiar las tags que, gracias a Dios no fue a menudo, usé el FixTag, un programa Java muy sencillito y que no va mal, aunque no es la panacea. Por ahí me recomendaban EasyTag, pero no me tiraba sin instalar GTK.

Una vez terminado, me puse a buscar carátulas con el Album Cover Art Downloader, una aplicación hecha con Qt que falla de vez en cuando, pero es de lo mejor que encontré. En general funcionó bastante bien, a pesar de ciertas incompatibilidades con algunos caracteres y fallos en la conexión, algo normal porque en mi habitación la wifi no llega en sus mejores condiciones.

Y hala, tras dos días y medio taggeando como un poseso (literalmente, TODO el puñetero día con ello) ya tengo mi colección ordenada. Ya puedo seleccionar toda la música y darle al random, con todo el placer que ello conlleva. Ahora solo falta que me pete el disco duro…

 
Libertad en los RPGs

Últimamente estoy jugando mucho al Drakan:The Ancient Gate para PS2. No es un juego especialmente bueno, pero me trae buenos recuerdos. Sin embargo he llegado a un punto en el que no se si dejar el juego aparcado ahí.

La situación es la siguiente, se trata de un ActionRPG medieval. Te permiten aumentar atributos cuando subes un nivel, y solo hay 3 atributos, uno para cada tipo de ataque: fuerza (espadas, hachas y demás), precisión (arcos) y magia. No he subido muchos niveles porque el juego no es un RPG tradicional, los niveles solo sirven para acceder a nuevas armas o hechizos, no afectan a la potencia de los golpes. Y me he dedicado principalmente a subir la fuerza y un poco la precisión. La magia la tengo a 1, igual que cuando empecé a jugar.

Pues llevo como un 75% de juego y me topo con una situación en la que me despojan de toda arma y armadura y tengo que escaparme de una prisión con la magia. Como imaginaréis, a estas alturas, los enemigos son bastante imponentes y, además, hay una buena cantidad de ellos. ¿Por qué me obligan a usar la magia para pasar esto? con la habilidad de mi personaje lo más que les hago son cosquillas.

Podéis decirme, “pero Drakan no es un juego especialmente bueno, tendrá altibajos” y es totalmente cierto. Pero también estoy atascado en el Final Fantasy X, justo al final en Zanarkand. Toda la aventura he cuidado mucho a los magos (negro y blanco) y a los guerreros. Porque así he querido jugar. Y ahora me topo con una situación en la que OBLIGATORIAMENTE tengo que jugar con el arquero (Wakka) y la ladrona. Evidentemente, estos personajes no quitan prácticamente nada, y tienen aún menos aguante.

¿Por qué me hacen esto a estas alturas? se supone que si dan libertad es para enriquecer la experiencia de juego y adaptarla a cada usuario, y no para obligarte a subir de nivel arremetiendo contra cientos de combates aleatorios. De Drakan me lo podia esperar, al fin y al cabo no es la panacea de los videojuegos, pero de Final Fantasy no. Y menos cuando muchos dicen que es el mejor en cuanto a jugabilidad. Y aún menos cuando tenía esperanzas de terminarlo… porque quiero terminar aunque sea solo un Final Fantasy.

Quizá sea cuestión de dejar jugar a alguien que no tenga ni idea y machaque los botones sin ton ni son. Al menos, en los juegos de lucha funciona :)

P.D.: se que soy un negado para los RPGs, pero la esperanza es lo último que se pierde.

 
Black

Black es un FPS para la PS2 que hizo el estudio de Criterion para despejar un poco entre tanto Burnout. La consigna era la misma, derroche visual y explosiones por todas partes. Sin embargo su escasa experiencia en el género podría echar un poco para atrás, sin embargo, el resultado no podía ser mejor. Bueno, sí, pero solo un poco.

Sin duda alguna, este juego es una delicia para los sentidos, con un apartado gráfico de espanto que incluye un uso (y abuso, en má de una ocasión) de los halos y las explosiones. Aunque al principio no lo parezca, también se cuida mucho la distancia de dibujado y los pequeños detalles como habilitar numerosas partes del escenario para poder ser destruidas a balazos. Tampoco se quedan cortos en número de enemigos en pantalla, y lo mejor de todo es que todo este espectáculo no ralentiza en ningún momento el juego.

El sonido también está muy bien, con sonidos de armas contundentes y una banda sonora orquestal mejor que muchas películas de acción. Los controles son muy cómodos y, aunque se usan prácticamente todos los botones y sticks, no me resultó difícil adaptarme, a pesar de estar habituado a jugar con teclado y ratón.

El juego es un cruce de Rainbow Six y Serious Sam, es decir, realista pero suficientemente exagerado para garantizar el espectáculo. Evidentemente, toma ciertas concesiones para agilizar el juego, como permitir que el protagonista no muera a la primera de cambio (con una explosión, por ejemplo) pero los enemigos también aguantan lo suyo.

La variedad de enemigos se basa principalmente en su equipamiento, tanto arma como chaleco antibalas o escudo, pero resultan fácilmente identificables. Para facilitar el juego, sobretodo a la hora de apuntar con el stick derecho hay pequeños secretillos incorporados.

El más obvio es que las armas enemigas emiten destellos muy visibles, para poder identificar las posiciones enemigas de un vistazo. Sin embargo hay otras ayudas menos aparentes, como que el punto de mira tiende a acercarse a los enemigos en ciertos momentos, sobretodo cuando están muy cerca y no podemos girar tan rápido con el mando. Ahora bien, he de decir que solo note ayuda al apuntar un par de veces en todo el juego, así que o solo ocurre en momentos puntuales o está tan bien integrado que ni me di cuenta.

Puestos a ponerle alguna pega, los vídeos no se pueden saltar, y hay uno antes de cada misión, el final, y los créditos. También hay cierta escasez de checkpoints, aunque al final, cuando los combates se vuelven más difíciles, se guarda el progreso más a menudo.

También hay que decir que es realmente corto, pudiendo haberme durado unas 7 u 8 horas. Cada misión dura alrededor de 1 hora, así que ya podéis hacer cálculos. Al menos los niveles son bastante variados, tanto exteriores como interiores. Tampoco se le puede pedir mucho más, porque quizás hubiera sido algo excesivo añadir más niveles.

El final deja abierta la posibilidad de hacer una continuación, y viendo lo que hicieron en esta entrega y con un hardware tan limitado, seguro que tiran la casa por la ventana para la siguiente iteración.

Respecto a la rejugabilidad, intentan fomentarla, aunque el juego sea extremadamente lineal. Al terminar el juego en cada nivel de dificultad nos dan mejoras en las armas (munición infinita, por ejemplo) y la IA es bastante puñetera, dentro de sus limitaciones. Especialmente los enemigos normalitos son bastante dados a explorar y a sorprenderte, dejando los objetivos más complicados en zonas determinadas para no despistar al jugador.

Como se suele decir en estos casos, es corto pero intenso. No resulta demasiado innovador, pero sí resulta entretenido y consigue hacerse un hueco en este género tan plagado de clones. El sistema de juego funciona, ahora solo falta que den algo más de rienda suelta a la imaginación a la hora de contar y ambientar la historia.

Puntuación: 4/5