Una de las cosas que tenía pendientes tras acabar los exámenes era dedicarle un poco de mi tiempo a mi querida guitarra. Necesitaba urgentemente un cambio de cuerdas y una limpieza general, así que me acerqué a una tienda de música (enorme, por cierto) aquí en Oviedo.
Compré un juego de cuerdas baratito y me hubiera gustado que el dependiente me dijera dónde comprar los típicos saquitos de “silica-gel” que suelen venir con los estuches para evitar la humedad. Más que nada porque se me rompieron los que tenía y se me están empezando a oxidar algunas partes de la guitarra.
Realmente, al cambiar las cuerdas se nota que le hacía falta. El sonido es muchísimo más limpio y los armónicos dan miedo de lo que suenan. Sin embargo, nunca termino de cogerle el punto a esto de encordar. Para variar, nadie me ha enseñado, así que he tenido que ir desarrollando mi técnica a base de intentarlo una y otra vez.
Vayamos por partes, lo primero es quitar las cuerdas viejas despacito. Si las quitamos con prisas, lo mismo una se parte y nos hace daño. Una vez quitadas, toca pasar un paño para quitar el sudor que haya tanto en el mástil como en la zona del puente. Al menos, a mí es dónde más suciedad se me acumula.

Ahora toca poner las cuerdas. Se supone que lo ideal es darles una o dos vueltas en su clavija correspondiente. Si acumulamos muchas vueltas, va a ocasionar que se desafine muy a menudo. Lo que yo hago es hacer que la cuerda quede recta, como si ya estuviera puesta, pero sin tirar. De esta forma, al tensarla suele necesitar una vuelta.
Yo afino más o menos todas las cuerdas y luego corto los sobrantes. Si no tenéis materiales para cortar las cuerdas, podéis quemar una zona con un mechero y doblarlas con la mano hasta que se separe el trozo sobrante. Ahora es cuando tenemos que afinarlas correctamente.
En el proceso se irán desafinando según se tensa el material, e incluso un par de días después puede que tengamos que corregir un poco. Si veis que se desafinan mucho, dejadlas reposad un rato, no os pongáis afinando mucho tiempo. Pero si no le habéis dado muchas vueltas a la cuerda, no debería haber problemas.
A la hora de afinar, yo utilizo una pedalera multiefectos que tiene afinador. Aunque luego, si no os suena bien, podéis ajustar un poco las cuerdas. Cuando afino la española que tengo en casa, me gusta utilizar el piano para afinarla, porque para afinar de oído no hay nada mejor que otro instrumento (y no me vale un sinte, me refiero a un instrumento clásico).
También hay que recordar que al afinar, generalmente afinamos para que suenen bien las cuerdas al aire, pero lo habitual es que las notas más agudas desafinen un poco, porque la afinación no se conserva por igual en toda la cuerda.Para paliar un poco este defecto, se puede afinar la cuerda poniendo como pastilla activa la que está más cerca del mástil.
¡Y ahora solo queda estrenarlas!
Actualizado: gracias a Cris ya tengo saquitos de “silica-gel” aunque todavía desconozco dónde se compran.
Actualizado2: se me olvidó comentar otra manera muy buena de afinar de oído: usando el Stiff Upper Lip de ACDC. Ese disco tiene una afinación prácticamente perfecta, y lo usaba para afinar cuando compré la eléctrica.
Actualizado3: estoy suponiendo que no tenéis un puente Floyd-Rose. Ese tipo de puentes son muy buenos para aguantar bien los meneos de la palanca de vibrato, pero el método para cambiar las cuerdas es más complicado que el descrito en este post. ¡JAMÁS quitéis todas las cuerdas a la vez! tenéis que cambiarlas una a una para mantener la tensión en el puente. Aunque lo mejor es que acudáis a alguien que sepa… ¡por si las moscas!

